Era su primer día de colegio. Su madre le había preparado la mochila antes de ir a su habitación y despertarla. Deja el zumo de naranja encima de la mesa de la cocina. Opina que debe desayunar en la cocina porque si no se distrae con la tele y no llegan al colegio. Sube a su habitación tras subir las escaleras y abre la puerta. Ella todavía está dormida, acurrucada en la cama y arropada. Está tan bonita dormidita, parece un angelito. Pero su madre sabe que la tiene que despertar porque es su deber ir a clase. Y el primer día ya no puede llegar tarde.
-Cariño, que vas a llegar tarde al cole-le dice al lado de su cama y dándole toquecitos en el brazo.
La madre enciende la luz y busca en el armario la ropa para ponérsela. La pequeña abre sus ojos y bostezando se estira y se sienta en la cama. Su madre le saca unos pantalones de pana rosas, una camiseta, rosa también, y un jersey. Coge la ropa en una mano y a su hija con la otra y baja las escaleras. Deja la ropa en el sofá y va a la cocina donde ya tiene el desayuno en la mesa: un zumo de naranja para su hija y un café para ella. La niña está medio dormida.
-Hija! Cuidado que viertes el zumo!-le advierte su madre.
La madre se bebe rápido el café y se pone al lado de su hija para darle el zumo para que no se manche. Así acaba antes de desayunar. La baja de la silla y le da la mano para ir al salón. Enciende la tele y le pone los dibujos animados. Como si le hubieran dado una descarga, la niña abre los ojos y se queda fija en los dibujos mientras su madre la viste. Termina de vestirla y sube a despedirse de su marido y ella de su padre. Coge el cepillo y la peina y le hace una coleta alta. Bajan y salen de casa con su mochilita a la espalda. La pone en la sillita del coche y le pone el cinturón. Se monta al volante, se pone el cinturón y arranca el coche.
-¿Qué? ¿Tienes ganas de empezar el cole?
-Sí y así veo a Sara, a Raquel y a los demás de mi clase.
-Y no te olvides de la profe, que es muy buena contigo.
-Sí, pero... con ella no juego. No tiene mi edad... Es mayor que yo...
-Porque es la profe, pero seguro que también juega con vosotros.
-Pero nos manda hacer cosas...
-Uy pobre que te manda trabajar...-ironiza.
-Es que mamá... soy muy pequeña para trabajar.
-Anda que...-ríe ante el comentario-Tú lo que tienes es un morro...-dice riéndose.
Busca aparcamiento para dejar el coche y acompañar a su hija hasta el colegio. Ve un sitio libre y va hacia allí. Aparca y se baja del coche. Desata a su hija y la baja del coche. Le coge la mano, aunque ésta echa los brazos para que la coja. La hace ir andando porque si no se va a acostumbrar a ir en brazos y ya tiene 4 años.
Cuando toca el timbre, viene la profesora y los niños en fila la siguen hasta la clase. Los padres se van. Hay un niño nuevo y la profesora lo presenta.
-Niños, éste es Àngel y estará este año con nosotros. Puedes sentarte ahí, cariño-le dice al pequeño en un sitio libre que hay al lado de Mónica.
-¿Y tú de dónde eres?-le pregunta Mónica para entablar conversación con el recién llegado.
-Yo no hablo con niñas y menos con niñas pijas-le dice Àngel.
-¿A qué te rompo las gafas?
-Las niñas no tenéis fuerza para eso.
Mónica le da un bofetón a Àngel y hace que se le caigan las gafas al suelo. Blanca, la profesora, lo ha visto y dice:
-Señorita Naranjo, vaya al rincón de pensar.
El rincón de pensar es un banco que tienen al fondo de la clase en el que se sientan para que piensen en lo que han hecho.
-Ha empezado él, profe...-protesta Mónica con lágrimas en los ojos
-¡Mentirosa! ¡Has empezado tú!-le contesta Àngel.
-Bueno, basta los 2. Mal empezamos Àngel, como sigas así voy a tener que llamar a tus padres.
Mónica le saca la lengua a Àngel. Blanca le da un toquecito en el hombro.
-Y a los tuyos también. Y ahora, allí-le dice señalando el banco.
Llega la hora de comer y Mónica se queda al comedor. Hoy hay puré de guisantes y no le gusta. Está sentada sin coger la cuchara. Y la cuidadora de comedor le ha dicho que hasta que no se lo coma, no se va a levantar de la silla. A unas mesas más allá, una niña rubia tampoco quiere comer. Juega con la cuchara dándole vueltas al puré en el plato.
-Marta, te pongo el segundo si ayudas a esa niña-dice señalando a Mónica-a comer.
-¡Vale!
Se levanta contenta y va a la mesa de los de Infantil. Cualquier cosa con tal de librarse del puré. Coge una silla vacía y se sienta a su lado.
-¡Hola!-la saluda con una sonrisa.
-Hola
-¿Te gusta?
-No...
-Te cuento un secreto-Mónica asiente-a mí tampoco, pero hay que comer un poco para que vean que comemos y nos dejen en paz. Luego quieres salir a jugar, ¿no?
-Sí...
-Pues hay que comer un poquito y luego sales a jugar con tus amigos.
Marta sonríe a Mónica y coge la cuchara llenándola de puré. Mónica abre un poco la boca, lo justo para que entre un poco la cuchara.
-vale, lo he pillado. Menos cantidad-le dice Marta sonriéndola.
Echa el resto de la cuchara en el plato y deja sólo un poco en la cuchara para dárselo a la niña.
-¿Y cómo te llamas?
-Marta. ¿Y tú?
-Mónica.
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