No me puedo creer que haya llegado de nuevo este día. No quería que llegase por los recuerdos que me iban a venir, porque me iba a poner nostálgica. Me acuerdo de todo lo que hice ese jueves, 16 de octubre de 2014. Los nervios afloraban en mi piel desde que me levanté hasta después de Europa (sí, siempre se me pasan los nervios después de la primera canción). Éste sería mi último concierto de Mónica, pero también se convirtió el mejor. Pero me faltaron algunas personas para hacerlo perfecto. Pero se repite la historia: ese día había gala de TCMS mini (me perdí alguna actuación, pero llegué cuando Mono estaba juzgando la actuación de Dani Diges y José Luis) y hoy es viernes 16 y hay gala de la 4ª edición de TCMS. ¿Cómo no van a aflorar sentimientos, recuerdos? Todo se repite salvo el conci que ya se acabó la gira en el conci que dio en Mallorca. Su último conci hubiese sido en Salamanca el 20 de junio (al que iba a ir, justo 1 año después del primero mío), pero se canceló por algunos que no vienen ahora al caso.
Me parece que nunca lo he contado hasta ahora, pero ahora que ha pasado 1 año puedo contarlo: bromeaba con mi madre sentada en un banco debajo de las ventanas del palacio donde actuó, decía que se podía asomar Moni y saludar o algo como el Papa. Estaba demasiado nerviosa. Y cuando estoy nerviosa me da por hablar (y muy deprisa además) o quedarme callada, según me pille.
Era el conci que más pronto empezaba de los que había asistido, pues empezaba a las 20 horas. Sólo se retrasó unos 5 minutos o así. Pero mi momento de valentía y el inolvidable fue después de Rezando en soledad. Amaré siempre esa canción. Yo quería que esa canción tuviese algún sentido especial y ya te digo que lo tuvo y tendrá desde ese momento. Después de esa canción decidí y me animé a cruzar el pasillo que llevaba hasta el escenario, allí subir a la tarima que había y darme el ramo de flores que le había comprado esa misma mañana. Cuál es mi sorpresa cuando Moni me pregunta "¿puedes?" (se refería a subir al escenario) y yo le dije que sí. Me dio la mano y salté al escenario (había un hueco entre tarima y escenario). Mónica me cogió las flores, me dijo que qué bonitas y me dio EL ABRAZO. Sí, de esos que se te paran el mundo. ¿No sabéis lo típico de las pelis en los besos de amor que sólo existen ellos 2? Pues eso sentí en el abrazo de Mónica. Se me paró el mundo y sólo existíamos ella y yo en ese momento (y eso que el teatro estaba lleno). Me dio una paz, una tranquilidad, unas fuerzas para seguir luchando que son indescriptibles. De mis labios surgieron unas palabras dentro del abrazo: "gracias, gracias por todo". Delante de ella, las lágrimas no salían. Fue cuando volví a mi sitio cuando salieron y empecé a temblar. El gesto de hacerme salir por detrás del escenario también lo valoro. Es que es muy grande, grande como artista, pero más grande como persona. Sé que esto no lo va a leer nunca, pero necesito plasmar todo aquello que se me quedó grabado en la memoria, en la retina y en el corazón.
Unas palabras, que en ese momento no significaron tanto para mí, que ahora las escucho y pienso y me prometo que la voy a hacer caso, que no voy a caer por ella, que voy a estar bien todo el tiempo que pueda.
Gracias por ese mágico momento, por las palabras que dedicaste que me han calado hondo meses después, por contestarme desde el escenario. Gracias por ser tú, gracias por existir Mónica Naranjo.