jueves, 14 de noviembre de 2013

Lo conseguimos (III)

-Oso ondo, Eva. Zatoz zure lekura eta pertsona gehiago ekarri! (Muy bien, Eva. Ve a tu sitio y trae a más personas).
-Bai, ama (sí, madre).
Eva, la niña rubia de la cueva, sale de la cocina y nos quedamos con las 2 mujeres. La mujer más joven, la que debe ser la madre de la niña, se acerca a nosotras.
-Eta nola dira zuen izenak? (¿Y cómo os llamáis?).
Nos quedamos calladas, yo por respeto o por miedo no sé exactamente lo que siento y supongo que Silvia porque no entiende.
-Hija, a lo mejor no te entienden... ¿Habláis euskera?
-Yo un poco...
-Yo no.
-Perdonad mi falta de educación, no me he presentado. Soy Graciana Barrenetxea y ella es mi madre.
-¿Y vosotras cómo os llamáis?
-Vanessa.
-Silvia.
-Pero pasad, que no os vamos a hacer nada. No nos comemos a nadie.
Miro todo detalle de donde nos encontramos. Todo es muy antiguo, pero está bien cuidado. Hay leña en el suelo, unas cuantas cacerolas y demás utensilios y algunos frascos esparcidos por la mesa con ranas dentro.
-Venid y sentaros.
-Déjalas madre. ¿Queréis algo de comer? Estoy a punto de terminar de hacer la comida.
-No, gracias-le dice Silvia. Yo no dejo de mirar a las ranas con asco. Nunca me han gustado las ranas, sapos y demás anfibios.
-¿No conocéis una de las reglas de este pueblo?-negamos con la cabeza, permitiéndome aparta la vista de los frascos con ranas y de la rana que sostiene la mujer mayor entre las manos. Temo que se le escape y se ponga a saltar.-No se puede negar una invitación, así que os quedáis a comer.
-Pero...-empiezo a decir.
-Pero nada, como que me llamo Maritxu que os quedáis-dice la anciana levantándose. La miro a la cara y asiento algo asustada.
-No las asuste, madre. Que las va a espantar. Vosotras podéis esperar en el salón si queréis, pero no os vayáis. En cuanto esté, os avisamos.
Damos media vuelta y salimos de la cocina y nos encontramos en el pasillo de nuevo. Esto es como un laberinto.
-¿Y si nos vamos?
-Vane, es ella. No vamos a desaprovechar la oportunidad. Lo que me pregunto es quién será la niña...
-No sé, Silvia pero se llama igual que ella:Eva. A lo mejor hemos retrocedido en el tiempo o es algún tipo de conjuro...
-Bueno y ahora veamos por dónde se va al salón... Esto es enorme y no hay mucha luz.
Silvia saca su móvil e ilumina el lugar para guiarnos.

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