martes, 25 de agosto de 2015

El fanatismo de este año:morgader

Los ídolos llegan cuando llegan, lo tengo comprobado. Este año fui a Madrid (bueno volví a ir) y hasta estuve buscando dónde estaba el plató de Zapeando para poder ir. Mientras comía en la estación de buses, iba buscando en internet. Pero está apartado y no sabía ir, así que no fui. Me cogí el metro y fui a la Gran Vía. Me acerqué al Atresmedia Café. No sabía en esos momentos lo importante que iba a ser para mí esa calle. Y de Zapeando una chica me llamaba la atención por encima de los demás, una chica con gafas sin cristales. Empecé a buscar información, a interesarme por ella. Ya no era un simple gusto: quería conocerla, abrazarla porque me hacía sonreír, reír y olvidar todos mis problemas. Porque cuando la veía en Zapeando sólo estaba ella y me reía con ella.
Mi oportunidad llegó el 20 de febrero que fui por primera a ver Morgadeces, su obra de monólogos en el teatro Compac Gran Vía. Bueno en la sala pequeña. Estuve buscando por internet y por atrapalo estaban más baratas. Lo único que tenía que hacer era recogerlas en taquilla. Cuanto más pronto, mejor sitio claro está. Se podían coger desde hora y media antes hasta 15 antes de empezar el espectáculo. Así que para asegurar ahí estuve esperando hasta que llegó la hora que podía coger las entradas. Mi sorpresa y emoción fue mayúscula al ver que era primera fila. Guardé la entrada y fui al hotel, aún faltaba tiempo para que empezase. Nunca olvidaré cuando la vi aparecer, la primera vez que la vi. La tenía delante, enfrente. Tenía muchas ganas de llorar, pero también tenía una sonrisa de oreja a oreja. Los sentimientos afloraban y se entremezclaban. Nunca olvidaré cuando me miró, se puso frente a mí y me contestó desde el escenario. Lo mejor vino a la salida. Pero siempre es así. Estaba nerviosa perdida esperándola en la puerta y entonces apareció. Me acuerdo que no me atrevía a acercarme al principio porque estaban sus padres. Pero al verme, Ana se acercó y me preguntó "¿qué tal?". Entonces la abracé. Lo raro es que no lloré frente a ella. Y me dijo "¿y por qué ibas a llorar, mujer?". Me sentía la persona más feliz del mundo. Me hice foto con ella y le di los regalos que le había llevado: un osito de peluche y una pulsera. Se puso la pulsera y cogió el oso. Entonces su madre dijo de hacer una foto con los regalos también. Me despedí de ella y me fui olvidando por completo que me firmase un autógrafo. Pero entonces volví a ir casi 1 mes después, en marzo. Además me llamaron para ir de público al programa de radio "A vivir que son 2 días" donde a veces va junto a Llum. Ese sábado estarían las 2. Además me enteré que el viernes había ido a Morgadeces Llum. Había tenido a 2 de mis ídolas en el mismo teatro. En la radio sí que conseguí el autógrafo y un audio. Pasó el tiempo y no pensaba volver más, pero antes que se acabase la gira tenía que volver. De modo que el 12 de junio ya volvía a estar por ella. Era la tercera vez que iba a Morgadeces y la cuarta vez que la veía. Así que cuando salió nos reconoció a unas chicas y a mí. Estuvimos largo rato con ella. Como creía que iba a ser la última vez que la vería le di 3 o 4 abrazos y le di un beso en la mejilla al despedirnos. Estaba en una nube. Además me había dedicado el autógrafo.
Ana Morgade es una de esas personas que tiene pinta de borde o al menos es lo que intenta transmitir por la tele, pero que en el cara a cara es la mejor persona, la persona más buena y cariñosa que te puedas encontrar. Es tanto la admiración que se ha ganado por mi parte, el cariño que una vez que la ves, quieres repetir. De hecho lo voy a hacer en noviembre.

miércoles, 12 de agosto de 2015

CMN (IV)

Me voy con Arnau a ensayar algunas canciones. Después de cenar, antes de ir a dormir, haré un mini concierto. Elijo 5 canciones. Para empezar no está mal. Esto es una versión reducida de un concierto, no un concierto donde perfectamente me puedo cantar 12 o 13 canciones.
-Cena algo y luego seguimos un poco más-me recomienda Arnau.
-Espera que acabemos con esta...-le pido.
Ensayamos la que teníamos entre manos y Arnau se levanta. Nos dirigimos al comedor. Ya están Àngel y Myriam. Me sonríen al verme. Saben de dónde vengo por mi cara. Los nervios los tengo a flor de piel. Esto es nuevo para mí. Me he enfrentado a conciertos, entrevistas, galas de televisión... Pero nunca el cara a cara con mis fans y menos para enseñarles algo. Ya tuve una experiencia previa en Operación Triunfo, pero sólo fue un momento y eran más mayores. Estos chicos (en su mayoría chicas) son más jóvenes que mi hijo. Van llegando al comedor para tomar su primera comida. Ni se imaginan la sorpresa que van a tener después. Sonrío mirándoles. Me gusta esto de saber cosas y ellos no. Me levanto y cojo una bandeja y me echan la comida. Vuelvo junto a mis compañeros. Observo cómo los demás hacen lo mismo. En estas 2 semanas seremos iguales y nos trataremos de igual a igual. Vale que nosotros tengamos el poder al ser monitores, pero da igual. Tengo ganas de subirme a ese escenario que han montado donde mis chicos se subirán muy pronto.
Nada más terminar de comer, me voy a mi bungalow a cambiarme de ropa.
"En 20 minutos en el escenario que hay al aire libre"-oigo por el altavoz.
Empiezo a respirar poniéndome nerviosa, pero me concentro. Voy a dar todo de mí y les voy a hacer disfrutar a tope. Que valga la pena. Que tener un concierto para 50 personas no lo he vivido nunca. Todo va a estar más cerca y se oye todo. Así que si lo hago mal, podré oír los abucheos. Y si lo hago bien, los aplausos me rodearán de cerca. Estaré rodeada de vítores y clamores. Ya llevo el traje puesto y voy al baño a maquillarme. Oigo la puerta abrirse. Seguramente sea Myriam para coger algo. Termino de maquillarme y salgo. Pero no es Myriam la que está aquí dentro, sino Àngel.
-¿Qué haces aquí?-le pregunto sonriendo acercándome a él.
-Venía a desearte suerte, aunque lo vas a hacer genial como siempre-me dice Àngel a un palmo de mí.
Le miro a los ojos. Me pierdo en su mirada. Es mi marido televisivo y le quiero mucho. Me acerco a sus labios y le doy un tierno beso. Es más mono... Cierro los ojos en el beso.
"En 5 minutos en el escenario"-vuelve a oírse por el altavoz. Me separo de Àngel sonriéndole. He perdido la noción del tiempo estando entre sus labios, estando con él.
-Te tienes que ir...-me dice apenado bajando la cabeza.
Le cojo de la mano y le susurro:
-Ven conmigo.