domingo, 24 de noviembre de 2013

Lo conseguimos (V)

La rubia pasa y le hace un gesto con la cabeza a la chica para que pase. Sale y sin decir una palabra, cierra la puerta.
-¿Eres Eva?-le pregunta Silvia.
-Sí.
-¿Y qué te ha pasado? Que hemos pasado y no estabas...-le pregunto.
-No os vais a creer lo que me ha pasado... Estaba esperándoos en el banco enfrente del ayuntamiento y de repente...
Se abre la puerta y viene Graciana.
-¡Chicas! ¡A comer!
-Luego nos cuentas-le digo a Eva. Eva asiente con la cabeza.
Seguimos a Graciana por el pasillo para ir a la cocina a ayudar a traer cosas a la mesa.
-No, vosotras quedaos ahí-dice dándose la vuelta y parándose en seco-Sólo venía a avisaros para que lo sepáis.
-Pero os queremos ayudar.
-Los invitados no hacen nada en mi casa y vosotras sois invitadas. Así que volved al salón y esperadnos allí-dice con un tono que no admite discusión.
Entre un sentimiento de alivio y desconfianza volvemos al salón. Por mi parte me alegro de no tener que hacer nada pero no sé, no me fio y me siento hasta un poco mal. Apenas entramos en el salón, se abre la puerta y vienen con platos, bandejas y cubiertos. Colocan los cubiertos y los platos y dejan las bandejas con la comida en el centro de la mesa.
-Eva, hija, trae la bebida-le manda Graciana con una sonrisa.
Eva desaparece tras la puerta y vuelve al poco tiempo con copas y saquitos que parecen tripas de algún animal. Tal vez de rana o de sapo por su aspecto.
-sentaos niñas-dice Maritxu.
Es una voz que no inspira mucha confianza que digamos. Sonríe y nos mira de arriba abajo. Mira a su derecha donde está Graciana y asiente. Graciana sonríe también y se empieza a servir el liquido rojizo del saquito que le ha dado su hija. ¿No será lo que creo que es, verdad?

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