Miro a la cara a Lucho. Lo que me tenga que decir, que me lo diga sosteniéndome la mirada. La médico le susurra algo y le agarra el brazo. Pero Lucho se zafa de ella y suelta de golpe.
-Dani ha muerto.
-¡Nooooo!-grito desesperada.-No es verdad, por favor Julia dime que no es verdad-me dirijo a ella de rodillas.
Julia evita mi mirada. Así que es cierto, Dani se ha ido para siempre. Yo podía haber estado ahí para despedirme de él, sin embargo me han apartado de su lado cuando más me necesitaba y me han encerrado en este camarote. Ahora Dani pensará que le he traicionado, que le he dejado solo cuando más me necesitaba. Lucho suelta una carcajada y salen por la puerta. Se oye la llave girar en la cerradura. Otra vez encerrada. Ya no me importa nada. No tengo a nadie en este mundo. Me han arrebatado a lo que más quería. Ni mi familia ni la nueva vida en Nueva York, me salvarán de esta angustia que siento en el pecho. Sigo en el suelo llorando sin consuelo. Me acurruco como un ovillo de lana y me intento dar calor a mí misma, consuelo para una situación que no la tiene. Le odio, le odio con toda mi alma. Ha sido él el que me ha apartado de Dani. Y seguro que esa Julia le ha ayudado. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Yo no he engañado a Lucho, de verdad que no. Fue un inocente beso tras haberme salvado la vida y flechazo a primera vista. Pensar que ya no le tendré más a mi lado, que no podré disfrutar sus besos, sus caricias, sus palabras bonitas. Nos acabábamos de conocer, pero gracias a él este viaje se me hizo un poco más llevadero. De nuevo estoy en el infierno y lo que me espera al final de esta travesía, es mucho peor. Ojalá encallemos y el barco se hunda. Así podría reunirme con Dani, poderle tener entre mis brazos de nuevo, una eternidad junto a él. Parece que el cielo oye mis súplicas porque el barco empieza a tambalearse. No me muevo de mi posición. Lo que tenga que ser, que sea cuanto antes y pensando en mi amor verdadero. Estoy segura que hubiéramos sido la pareja perfecta. Con Lucho no tengo nada que hacer. Sólo me comprometí porque mi familia me lo exigió debido a nuestra situación económica. Pero no estoy enamorada de él. No siento nada estando con él. Bueno ahora sí siento algo: odio, asco, repulsión. Espero que muera y se pudra en el infierno. No nos va a joder nuestra historia también en la otra vida. Seguro que Dani ya está en el cielo y se ha convertido en un ángel. La tranquilidad de estar pensando en Dani y el balanceo hacen que cierre los ojos. Me quedo dormida.
-Anna...
-Dani, ¡estás aquí!
-Sálvate tú, pide ayuda...
-No, yo quiero estar contigo.
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martes, 21 de enero de 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
Titanic (Anna Simon y Dani Martínez) III
Me despierto en un camarote que no es el mío. ¡Pero si yo estaba en la enfermería con Dani! Me levanto de la cama, un poco mareada, y llego a la puerta. La intento abrir, pero la cerradura no cede. Estoy encerrada a saber dóne y con Dani herido. Golpeo la puerta con todas mis fuerzas y grito para ver si alguien me escucha. Parece que mis gritos han dado resultado porque se oye una llave en la cerradura. Me aparto de la puerta y dejo que la abran. Pero cuando la puerta se abre, veo a Lucho y a una mujer de bata blanca. No es la misma que he visto en la enfermería.
-Mira Anna, te presento a Julia.
-Doctora Julia Wilson, encantada.
-Pero... ¿Y ella...?
-A ver si te crees que sólo tú te puedes echar amantes, zorra.
-¡Tengo que ir con Dani!-me abalanzo para salir, pero están en medio y me impiden el paso.
-Dani... ¿Dani es un chico moreno con un balazo en el estómago?-pregunta la doctora.
-Sí, ¿qué pasa?-pregunto preocupada. Ya me estoy temiendo lo peor.
Julia y Lucho hablan en susurros, no me entero de nada y eso me pone más nerviosa aún.
-Pero, ¿qué pasa?-pregunto ya muy agitada. Le cojo de la bata a Julia y la zarandeo.-¡Dime qué pasa! Por favor...
-O me sueltas y te tranquilizas, o no me dejas otra solución que pincharte.
-Por favor, dime qué pasa con Dani. Por favor, por favor.
Lucho me cruza la cara con el dorso de la mano y caigo al suelo llorando.
-¡Que te calles ya!
-Déjala, es una pobre chica inocente que se ha enamorado del pobretón del barco...
-Pero es que está comprometida conmigo, nos vamos a casar. Su familia así lo ha querido. Y me va engañando en cuanto me doy la vuelta.
-Yo no te he engañado...-digo desde el suelo, llorando.
-¿Y por qué te tendría que creer? Vi lo que vi en la cubierta. ¿O también me lo vas a negar?
-No, pero...
-¿Se lo decimos?-le pregunta Julia a Lucho.
-No sé... Va a correr a sus brazos...-dice Lucho mirándome con odio.
-¿Decirme qué?-no entiendo nada.
-Tu querido Dani ha...
-Mira Anna, te presento a Julia.
-Doctora Julia Wilson, encantada.
-Pero... ¿Y ella...?
-A ver si te crees que sólo tú te puedes echar amantes, zorra.
-¡Tengo que ir con Dani!-me abalanzo para salir, pero están en medio y me impiden el paso.
-Dani... ¿Dani es un chico moreno con un balazo en el estómago?-pregunta la doctora.
-Sí, ¿qué pasa?-pregunto preocupada. Ya me estoy temiendo lo peor.
Julia y Lucho hablan en susurros, no me entero de nada y eso me pone más nerviosa aún.
-Pero, ¿qué pasa?-pregunto ya muy agitada. Le cojo de la bata a Julia y la zarandeo.-¡Dime qué pasa! Por favor...
-O me sueltas y te tranquilizas, o no me dejas otra solución que pincharte.
-Por favor, dime qué pasa con Dani. Por favor, por favor.
Lucho me cruza la cara con el dorso de la mano y caigo al suelo llorando.
-¡Que te calles ya!
-Déjala, es una pobre chica inocente que se ha enamorado del pobretón del barco...
-Pero es que está comprometida conmigo, nos vamos a casar. Su familia así lo ha querido. Y me va engañando en cuanto me doy la vuelta.
-Yo no te he engañado...-digo desde el suelo, llorando.
-¿Y por qué te tendría que creer? Vi lo que vi en la cubierta. ¿O también me lo vas a negar?
-No, pero...
-¿Se lo decimos?-le pregunta Julia a Lucho.
-No sé... Va a correr a sus brazos...-dice Lucho mirándome con odio.
-¿Decirme qué?-no entiendo nada.
-Tu querido Dani ha...
jueves, 2 de enero de 2014
Titanic (Anna Simon y Dani Martínez) II
Tras un rato, que me ha parecido una eternidad, abro los ojos y observo a mi alrededor. Estoy tumbada en una especie de camilla. Miro al techo blanco con su luz blanca y miro a los lados: primero a un lado donde veo una pared blanca y un biombo de hospital, después a la derecha donde veo a Dani tumbado en otra camilla con el torso al descubierto y conectado a una máquina. Me incorporo lo más rápido que puedo y viene una mujer con bata y me empuja de nuevo para que me tumbe.
-No se levante, señorita, que se va a marear.
-Pero, ¿cómo está?
-Se encarga de él la doctora Wilson, que ahora mismo no está-me dice anticipándose a mi pregunta.
-¿Despertará?
-Todavía es pronto para saberlo, pero espere hasta que llegue la doctora.
-¡No se puede morir!-le grito desesperada cogiéndola de la bata a la que está a mi lado.
-Señorita Simon, tranquilícese o tendré que pincharla para que se relaje.
-No se morirá, ¿verdad? Dígame que no se morirá... por favor...-le digo ya como una suplica.
-Sólo podemos esperar y tener paciencia.
La médico sale de esta sala de hospital, esta enfermería del barco. ¡Cómo si fuera tan fácil esperar! Como se nota que para ella o su colega sólo es un paciente más y están acostumbrados a que se le mueran los pacientes de vez en cuando. No os digo que no los intenten salvar, pero si no pueden hacer nada ya no se hacen responsables. Pero no entienden que para mí él es mi vida, mi salvador, mi héroe, el hombre por el que este viaje ha cobrado algún sentido en este inmenso barco. Está lleno de gente, pero me sentía sola. Ni mi familia ni mi prometido me entienden. Yo no quería realizar este viaje, yo no quería ir a Nueva York. Pero he conocido a Dani y quiero llegar junto a él a nuestro destino, ya sea Nueva York, Londres, como si es una isla desierta donde estemos él y yo. Pero que estemos él y yo disfrutando el uno del otro, de nuestros labios, nuestros cuerpos, decirnos te amo bajito susurrado al oído para gritarlo a los cuatro vientos.
-¡Te amo Dani Martínez!
Me da igual lo que me haya dicho esa médico. Me levanto de la camilla y me pongo al lado de Dani y le cojo la mano. Se la aprieto para que note que estoy aquí con él, que no me voy a alejar de él, ni le voy a abandonar. De repente noto un pañuelo en mi boca. Intento luchar contra quien esté detrás mío, pero mis fuerzas se van debilitando y me va entrando un sueño muy profundo hasta que ya es todo oscuridad y se me cierran los ojos.
-No se levante, señorita, que se va a marear.
-Pero, ¿cómo está?
-Se encarga de él la doctora Wilson, que ahora mismo no está-me dice anticipándose a mi pregunta.
-¿Despertará?
-Todavía es pronto para saberlo, pero espere hasta que llegue la doctora.
-¡No se puede morir!-le grito desesperada cogiéndola de la bata a la que está a mi lado.
-Señorita Simon, tranquilícese o tendré que pincharla para que se relaje.
-No se morirá, ¿verdad? Dígame que no se morirá... por favor...-le digo ya como una suplica.
-Sólo podemos esperar y tener paciencia.
La médico sale de esta sala de hospital, esta enfermería del barco. ¡Cómo si fuera tan fácil esperar! Como se nota que para ella o su colega sólo es un paciente más y están acostumbrados a que se le mueran los pacientes de vez en cuando. No os digo que no los intenten salvar, pero si no pueden hacer nada ya no se hacen responsables. Pero no entienden que para mí él es mi vida, mi salvador, mi héroe, el hombre por el que este viaje ha cobrado algún sentido en este inmenso barco. Está lleno de gente, pero me sentía sola. Ni mi familia ni mi prometido me entienden. Yo no quería realizar este viaje, yo no quería ir a Nueva York. Pero he conocido a Dani y quiero llegar junto a él a nuestro destino, ya sea Nueva York, Londres, como si es una isla desierta donde estemos él y yo. Pero que estemos él y yo disfrutando el uno del otro, de nuestros labios, nuestros cuerpos, decirnos te amo bajito susurrado al oído para gritarlo a los cuatro vientos.
-¡Te amo Dani Martínez!
Me da igual lo que me haya dicho esa médico. Me levanto de la camilla y me pongo al lado de Dani y le cojo la mano. Se la aprieto para que note que estoy aquí con él, que no me voy a alejar de él, ni le voy a abandonar. De repente noto un pañuelo en mi boca. Intento luchar contra quien esté detrás mío, pero mis fuerzas se van debilitando y me va entrando un sueño muy profundo hasta que ya es todo oscuridad y se me cierran los ojos.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Titanic (versión Anna Simon y Dani Martínez)
-¿Me quieres?
-Te quiero porque eres bueno conmigo. Pongo al amor de testigo que te quiero y también te amo. Y tú, ¿me quieres?
-Te quiero, por ti yo siento un cariño desde que éramos niños yo te quiero y también te amo.
-Daniel Martínez Villadangos, eres lo más importante que me ha pasado de este viaje. Creía que iba a ser un viaje tan aburrido que no merecía la pena seguir en este barco.
-Anna Simon Marí, si tú saltas de este barco yo intentaré salvarte y si no puedo, saltaré contigo porque quiero estar contigo para el resto de la eternidad. Porque eres lo mejor que me ha pasado de toda mi vida. Tú le pones emoción a mis días, iluminas este viaje con tus ojos azules, me contagias de esa preciosa sonrisa tuya.
-Ay Dani, qué cosas me dices...
-Pero no te pongas roja, tonta.
-¿Qué dices? Yo no me pongo roja...-pero miento, me estoy ruborizando. Es el primer chico que me hace sentir bien, que me hace sonreír de verdad.
De repente se oye un disparo que viene de la parte de arriba. Miro hacia allí y veo a Lucho con una pistola apuntando hacia nosotros. Me miro para ver si la bala me ha alcanzado, pero no veo nada. Sin embargo Dani cae de rodillas apretándose el vientre. Se mira la mano que la tiene llena de sangre. Miro a Lucho con una mirada llena de odio y me arrodillo al lado de Dani y grito pidiendo socorro. Tiene que haber algún médico a bordo.
-¡Por favor que alguien nos ayude!-grito desesperadamente y llorando a la vez del dolor que me produce ver así al hombre del que me he enamorado.
Dani está tumbado en la cubierta del barco, casi no tiene fuerzas para mantenerse despierto. Intenta hablar, pero lo hace con la voz muy débil.
-Anna, si a mí me pasase algo...
-¡No! No digas eso, Dani. Te vas a salvar, no te puedes morir. No me puedes dejar sola, no me puedes dejar sola con él... Tienes que luchar para que vivamos nuestro cuento, para seguir con esto tan bonito que se ha formado en esa barandilla. ¡Maldito Lucho! ¡Maldita sea la hora que me comprometí con él!
-Escúchame Anna, tienes que seguir adelante. Tienes que ser feliz porque tú vivirás muchos años y harás feliz a mucha gente porque para eso eres Anna Simon Marí.
-No te duermas. Ya verás qué bien vamos a estar cuando lleguemos a América. ¿Es allí dónde vas, no?
-Y viviremos junto a la estatua de la libertad...-dice sonriendo.
-Eso y tendremos hijos: una pequeña Anna y un pequeño Daniel. Y nos casaremos. ¿Quieres casarte? Dani, ¿quieres casarte?
Dani ha cerrado sus ojos y no me contesta. Me abrazo a él y acerco mi oído a su pecho. No lo oigo. No sé si es porque no hay latido o porque estoy demasiado nerviosa y no lo oigo.
-¡Dani! ¡Dani!-intento hacerle una reanimación pulmonar.-¿No hay ningún médico? ¡Por favor! Ayuda por favor....-digo sin fuerzas de tanto gritar y de hacer el masaje cardíaco. Me tumbo encima de él agotada y me quedo dormida.
-Te quiero porque eres bueno conmigo. Pongo al amor de testigo que te quiero y también te amo. Y tú, ¿me quieres?
-Te quiero, por ti yo siento un cariño desde que éramos niños yo te quiero y también te amo.
-Daniel Martínez Villadangos, eres lo más importante que me ha pasado de este viaje. Creía que iba a ser un viaje tan aburrido que no merecía la pena seguir en este barco.
-Anna Simon Marí, si tú saltas de este barco yo intentaré salvarte y si no puedo, saltaré contigo porque quiero estar contigo para el resto de la eternidad. Porque eres lo mejor que me ha pasado de toda mi vida. Tú le pones emoción a mis días, iluminas este viaje con tus ojos azules, me contagias de esa preciosa sonrisa tuya.
-Ay Dani, qué cosas me dices...
-Pero no te pongas roja, tonta.
-¿Qué dices? Yo no me pongo roja...-pero miento, me estoy ruborizando. Es el primer chico que me hace sentir bien, que me hace sonreír de verdad.
De repente se oye un disparo que viene de la parte de arriba. Miro hacia allí y veo a Lucho con una pistola apuntando hacia nosotros. Me miro para ver si la bala me ha alcanzado, pero no veo nada. Sin embargo Dani cae de rodillas apretándose el vientre. Se mira la mano que la tiene llena de sangre. Miro a Lucho con una mirada llena de odio y me arrodillo al lado de Dani y grito pidiendo socorro. Tiene que haber algún médico a bordo.
-¡Por favor que alguien nos ayude!-grito desesperadamente y llorando a la vez del dolor que me produce ver así al hombre del que me he enamorado.
Dani está tumbado en la cubierta del barco, casi no tiene fuerzas para mantenerse despierto. Intenta hablar, pero lo hace con la voz muy débil.
-Anna, si a mí me pasase algo...
-¡No! No digas eso, Dani. Te vas a salvar, no te puedes morir. No me puedes dejar sola, no me puedes dejar sola con él... Tienes que luchar para que vivamos nuestro cuento, para seguir con esto tan bonito que se ha formado en esa barandilla. ¡Maldito Lucho! ¡Maldita sea la hora que me comprometí con él!
-Escúchame Anna, tienes que seguir adelante. Tienes que ser feliz porque tú vivirás muchos años y harás feliz a mucha gente porque para eso eres Anna Simon Marí.
-No te duermas. Ya verás qué bien vamos a estar cuando lleguemos a América. ¿Es allí dónde vas, no?
-Y viviremos junto a la estatua de la libertad...-dice sonriendo.
-Eso y tendremos hijos: una pequeña Anna y un pequeño Daniel. Y nos casaremos. ¿Quieres casarte? Dani, ¿quieres casarte?
Dani ha cerrado sus ojos y no me contesta. Me abrazo a él y acerco mi oído a su pecho. No lo oigo. No sé si es porque no hay latido o porque estoy demasiado nerviosa y no lo oigo.
-¡Dani! ¡Dani!-intento hacerle una reanimación pulmonar.-¿No hay ningún médico? ¡Por favor! Ayuda por favor....-digo sin fuerzas de tanto gritar y de hacer el masaje cardíaco. Me tumbo encima de él agotada y me quedo dormida.
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