lunes, 11 de noviembre de 2013

La infancia

En estos tiempos que corren cada vez veo a más niños con móvil de última generación, Nintendo DS y demás máquinas que llevan a la calle. Y ya ni digamos en casa: tele de plasma en su cuarto, ordenador portátil, Wii, Play Station... No digo que los niños no jueguen, pero se han perdido los juegos de siempre. Los juguetes se limitan a los niños de Infantil, como mucho hasta los 6-7 años. No es raro ver ahora a un niño de 8-9 años con móvil con internet por la calle. Los niños ya no sueñan, no se curran las cosas. Ahora tienen un móvil enganchado a internet, un portátil en casa y hasta en clase. Estamos convirtiendo a nuestros niños en vagos porque si lo van a hacer todo por ordenador, ¿dónde van a quedar el boli y el papel? Y así ¿cómo van a aprender a escribir bien? El ordenador les marca lo que está mañ escrito o lo corrige directamente.
Cuando era pequeña, las películas Disney era un mundo donde podías imaginar y Peter Pan se llevaba la palma. Hablaba de la inocencia de los niños. Para poder volar tenían que tener fe, confianza y polvo de hadas. Pero un día Peter volvió a Londres y no se encontró a ningún niño mayor de 7 años jugando, utilizando su imaginación. La magia de Campanilla se va apagando poco a poco. Peter se la lleva a toda prisa al País de Nunca Jamás donde los niños perdidos aún creen en ella y en su magia.
Otra cosa son los cuentos. Ya no veo que se lean cuentos a nuestros niños. A los niños ya no les gusta leer. Pero, ¿cómo les va a gustar leer si sus padres no les leen cuentos? Siempre se puede sacar un huequecito para leer un poco en la cama a la hora de acostarse. Yo era de las que pedía un cuento para dormirme. Primero me los leía mi madre y luego acabé leyéndomelos yo. No sé si he sido una adelantada o no, pero a mi y a mi clase nos enseñaron a leer con 4 ó 5 años, en vez de con los 6 que se dice que es la edad ideal para enseñar a leer.
Cuando somos pequeños, queremos ser mayores para no tener que hacer deberes, no tener que hacer caso a los padres y porque creemos que así seremos más felices. Pero ahora que soy mayor, me he dado cuenta que la mejor época es la infancia. Sólo tenías que preocuparte por hacer deberes, ir a clase, estudiar, hacer caso a los padres y a los profes y podías jugar sin preocupaciones. Realmente era feliz. Cuando se es pequeños, todos somos amigos; no tenemos tantos problemas en hacernos amigos ni en tener un mejor amigo. Pero a medida que avanza el tiempo es más difícil encontrar a buenas personas en las que confiar y con las que "jugar".

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