Estabamos llegando al pueblo de las brujas, a Zugarramurdi. Llegamos a última hora de la tarde. Estaba oscureciendo y las calles estaban desiertas. Siguiendo mi GPS avancé por las calles hasta llegar a la casa rural donde alojaríamos estos días. Habíamos decidido quedarnos 5 días para visitar la cueva, el museo y los lugares más importantes del pueblo. Después seguiríamos hasta las cuevas de Sara en una ruta caminando. Llegamos y aparco el coche.
-Estamos aquí por fin, Silvia. Lo hemos conseguido. Estamos donde siempre soñamos. Esto es Zugarramurdi.
-Sí, lo conseguimos. Y ahora disfrutemos.
Nos cogemos de las manos antes de bajar del coche para darnos la confianza y la seguridad que necesitamos y para decirnos sin palabras que la una está con la otra. Apenas nos conocemos, pero lo poco que hemos hablado antes del viaje y durante el viaje ha forjado una amistad que espero que dure mucho tiempo. Nos bajamos del coche y vamos a la casa. Abre la puerta y nos encontramos con una mujer de mediana edad que nos sonríe al entrar. Nos acercamos a ella.
-Habíamos hecho una reserva.
-¿Su nombre, por favor?
Le doy mi nombre, busca en el ordenador y tras buscar en un cajón, nos da una llave y nos dice que nuestra habitación es arriba a la derecha, la habitación número 14. Subimos las escaleras y vamos a la habitación a dejar nuestras maletas. Según lo que nos ha dicho la señora en media hora se servirá la cena.
*al día siguiente*
A media mañana salimos de la casa en dirección a la cueva de las brujas. En la casa nos han dado un mapa del pueblo con el que guiarnos.
-Vamos a ver las cuevas donde se grabó la peli-digo emocionada.
-¿Te imaginas que lo de la peli pasara de verdad? Ojalá estuviese Carmen...
-Y nos convirtiese en brujas porque no hay que temerle a las brujas, sino a los hijos de puta
-Qué razón... Mira, aquí estamos.
En efecto, hemos llegado a la entrada de la cueva. Es enorme. Nos adentramos en ella y vamos recorriendo los recovecos de la cueva llegando donde se grabó la escena del aquelarre en la peli "Las brujas de Zugarramurdi" y mi mente se imagina que pasa igual ahora mismo. Incluso resuena en mi cabeza la canción "Baga, biga, higa" de Mikel Laboa. La siguiente parada será el museo. De repente oigo una voz, como un quejido.
-Silvia, ¿has oído eso?
-¿El qué?
-La voz... como un quejido...
-No, no he oído nada.
El quejido suena lejano. Al otro lado de esa caverna. Suena como a llanto.
-Vamos para allá a ver. Vamos a seguir viendo la cueva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario