Marta se levanta y se va a su mesa. Le sirven el segundo plato como le habían prometido. Alguien le tira de la manga. Mira a su izquierda y ve a Mónica a su lado.
-¿Pero tú qué haces aquí?
-Ya te dije que me venía contigo. ¿Me ayudas?-dice señalando la silla.
-Como te vean aquí, nos van a castigar.
-Me da igual.
-¡Pero bueno! Tú para ser tan pequeñita, tienes muy claras las ideas, ¿eh? Y eres una rebelde sin causa.
-¿Rebelde?
-Sí, que te da igual todo.
-¡Claro! ¿Qué más da?
-Jajaja ¡Pues tienes razón!
Marta la aúpa y la sienta en la silla de al lado.
-¿Y tu comida?
-Allí-dice señalando su mesa.
-Toma, anda. Come un poco-corta un trozo de hamburguesa y la mete en el pan.-Aquí tienes-dice dándole el bocadillo.
-¡Gracias! Qué buena eres.
-¡Bah! No es para tanto...-dice Marta quitándole importancia.
Pasa Carmen, la profesora de Marta, al lado de la mesa para dejar su plato en la cocina. Vuelve con el segundo plato y es cuando ve a Mónica en la mesa con Marta.
-¿Qué he dicho yo antes? ¿Yo hablo para las paredes?
-No, Carmen. Pero déjala por esta vez.
-Es que si dejo esta vez, va a haber más veces. A tu mesa, peque.
-No...
-¿Cómo?
-¡Que no!
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