domingo, 29 de marzo de 2015

Donde esté su corazón (II)

-Maca...-oigo que me llama Carlos muy cerca.
Con lágrimas en los ojos me giro para mirarle. No tengo ni idea lo que me ha dicho, pero no me importa. Sólo necesito verla, estar con ella, sentirla cerca. No me han dejado entrar, pero ahora sólo es para verla.
-Quiero verla...-digo en un susurro apenas audible, pero mirándole a los ojos.
-¿Estás preparada para verla de esa manera?-me pregunta Carlos.
Me da igual estar o no preparada. Sólo quiero verla para quedarme tranquila, para asegurarme que está en el hospital y que sigue conmigo. Sentir su piel, oler su perfume, rozar sus labios.
-Sí...-Maca.
-No tienes por qué hacerte la fuerte, sabemos lo que te importa Vero...-Cruz.
Mi interior se debate entre apatía y rabia. Estoy impasiva, como si no estuviera en esta habitación. Mi cuerpo aún no se cree que le esté pasando esto. Mi corazón bombea a más velocidad de la permitida, parece que se va a salir del pecho. Me obligo a seguir lo más tranquila posible, a menos a la vista de los demás. ¿Por qué no se dejan de tonterías y me dejan estar con ella?
-...su hermana...-consigo entender.
Creo que Cruz se refiere a Carol. Supongo que dirá de avisarla. Pues que la avisen, pero a mí que me dejen bajar a Urgencias a verla, a estar con ella. Mi cuerpo va por su cuenta y me levanto. Me doy la vuelta y voy hacia la puerta. Como si estuviese sonámbula, me dirijo a donde quiero ir. Pero ni siquiera le he dado orden a mi cuerpo para que reaccione. Pero una parte de mí quiere estar con Vero a costa de lo que sea. No me entero de lo que pasa a mi alrededor. Llego al ascensor y espero a que venga. Verás cuando se lo digan a su hermana. No sé cómo reaccionará, pero no es una noticia agradable de escuchar. Una hermana desaparecida más de 30 años, o incluso más, y ahora puede perderla. No, no la va a perder. No lo voy a permitir. Al llegar a la planta de Urgencias, bajo y voy al box donde la han atendido. Hago caso omiso de las advertencias y prohibiciones. Me planto frente a ella. Parece simplemente que está dormida, descansando de un largo viaje y no en coma. Me acerco a ella lentamente y me pongo a su lado. Le acaricio el pelo.
-Ya estoy aquí, cariño... No querían que entrase a verte...-digo con la voz rota-Vero, ¿qué ha pasado? Tenía que haber ido a por ti a pesar de tu negativa. A lo mejor no estarías así... O a lo mejor lo estaría yo y no estaría sufriendo... No quiero que te pase nada...
Me tumbo sobre ti y mis lágrimas caen sobre ti empapándotela. Te beso entre lágrimas saladas.
-Por favor Vero... Tú eres la fuerte... Si tú no estás, yo no sabré qué hacer... Eres la de las ideas locas, pero que me encantan. ¿Quién va a patinar conmigo? Dime qué te ha pasado... Dime que ha sido sólo un accidente... Pero que vas a salir de ésta.... Vas a salir...


Relatado por Carolina Cerezuela


Estoy en la reunión con Tinet, Laia, Mónica, Àngel y Carlos. Me vibra el móvil y lo miro. Es un número que no conozco. Me disculpo y salgo fuera de la sala para atender la llamada. Mi cara va cambiando gradualmente mientras me dan la noticia. Pero no me sale ni una lágrima. En lugar de eso doy una patada a la puerta.
-¡Joder!
Salgo corriendo oyendo como me llama la churri. Pero no me detengo ni miro atrás. Mi prioridad ahora es llegar al hospital y enterarme bien qué ha pasado. Esto no puede estar pasando. No, me niego. Llamo a un taxi y espero en la puerta hasta que venga.
-Churri-oigo que me llama Mónica después de haberme alcanzado en la puerta-¿Qué pasa?-me pregunta preocupada.
-Nada, vuelve a la reunión-digo sin mirarla lo más tranquila que me permito.
-Si puedo ayudarte en algo...-Mónica.
Sigo sin mirarla mientras aprieto los dientes aguanto la rabia que llevo dentro. No quiero contestarla mal. Ella no me ha hecho nada. Pero como siga preguntando, acabaré estallando. No podré reprimirlo.
-Churri, por favor...-Mónica.
-¿Me quieres dejar, por favor?-Carolina.
-¿Estás bien? Si hay algo en lo que te pueda ayudar, me tienes...-Mónica.
-¿Puedes hacer que Vero despierte? ¿No, verdad? ¡Pues déjame en paz!-lo avisé, mira que estaba intentando no contestarla mal. Ella me ha obligado.
-¿Qué? Te llevo en mi coche, pero no te pongas así...-Mónica.
Me giro para mirarla. Me mira como con pena y no quiero eso. Oigo un claxon y le doy la espalda. Mi taxi ya ha llegado. Sin mirar atrás me monto en el taxi. Le doy la dirección al taxista y nos ponemos en marcha. Miro al frente para no mirarla. Sé que me he pasado, pero quiero estar sola. No quiero preguntas ni caras de pena. Es mi hermana y quiero estar a solas con ella. En lo que parece una eternidad llegamos al hospital y pago. Salgo del taxi lo más rápido posible y voy a donde Teresa a preguntar dónde está. Se me acerca Claudia para acompañarme a donde Vero. No la dirijo ni una mirada. No quiero ver a nadie que no sea mi gemela.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Donde esté su corazón

Llega una urgencia, un accidente de tráfico. Me acerco rápidamente y descubro que es ella. A pesar de estar entubada, reconocería esa melena rubia a kilómetros. La abrazo, aunque no pueda verme. Rápidamente la llevan al box donde no me dejan entrar. "Tienes un vínculo muy estrecho con ella" me han dicho antes de entrar y cerrarme las puertas en las narices. Y aquí estoy en la puerta, llorando viendo cómo la intentan salvar. Esto no puede estar pasando. ¿Por qué? ¿Por qué a ella? No ha hecho nada malo. Es la mejor chica que he conocido en mi vida. Yo a lo mejor merezco el sufrimiento, pero ella no. Ella no sabía nada de mi situación. Miro al cielo buscando ayuda, a pesar de no creer. Pero en casos desesperados, se toman medidas desesperadas. Todos lo hacemos. No voy a ser ni la primera ni la última que lo haga.
Las puertas se vuelven a abrir y salen Vilches y Cruz. Me acerco desesperada ante ellos para saber el diagnostico, cómo está, algo. Vilches me mira compasivo.
-Hemos hecho todo lo que hemos podido, pero...
-¿Ha muerto?-les pregunto aún llorando.
-No, ha entrado en coma-me responde Cruz.
Me derrumbo y Cruz me abraza. ¿Qué le ha podido pasar? Ayer mismo estuve con ella y estaba bien.
-¿Puedo verla?
-Antes tranquilízate, Macarena-me responde Vilches.
-¡Rodolfo!-le recrimina Cruz. Ella sí que me entiende.
-¿Qué? ¡Le va a dar algo como entre así y la vea en ese estado!-se justifica Vilches.
-Primero vamos a hablar con Carlos, ¿vale?-me dice Cruz maternalmente.
Asiento y me dejo llevar apenas sin fuerzas. Ella me guía por el pasillo, yo apenas me fijo por donde voy. Tengo los ojos encharcados en lágrimas. No creía que fuese para tanto su enfermedad. La iba controlando y yo la estaba ayudando. Pero esta mañana no ha querido que quedemos para venir juntas. Seguro que tenía meditado algo y me lo ha querido ocultar. Llegamos a la puerta del ascensor y recuerdo nuestros encuentros fortuitos. Vuelvo a abrazar a Cruz llorando y me acaricia el pelo dándome todo su apoyo. Cuando llega el ascensor, nos montamos y subimos a la planta de psiquiatría. Su planta, donde ella trabaja. Es increíble que siendo psiquiatra, ella tenga una enfermedad mental. Al llegar a la puerta del despacho de Carlos, Cruz llama y abre la puerta en cuanto Carlos le da el visto bueno para pasar. Se levanta al verme tan mal y enseguida pregunta que qué me pasa.
-Vero ha entrado en coma...-le explica Cruz.
Dejo de escuchar y miro al frente sin ver nada. Dejo la mirada perdida a través de la ventana. Creo que me están hablando, pero no escucho nada. Siento un golpecito en el brazo, pero no reacciono. Mi cuerpo no quiere reaccionar, mi mente está con Vero pasando aquellos momentos felices que hemos pasado y mi alma se ha quedado en ese pasillo, al pie de esa puerta viendo a la rubia. ¿Por qué hablo en pasado? Vero no ha muerto ni va a morir. No puede morir. Va a superar su enfermedad y yo la seguiré ayudando. No me puedo creer que haya recaído de esta manera.