Ya no sé si es buena confiar en la gente, contar tus problemas o guardártelos y no confiar. Porque a veces una vez confías en la gente, es cuando te dan la puñalada. Y duele. Ya os digo que duele. Por suerte eso quedó atrás. Pero aún me da miedo confiar, volver a confiar en la gente.
Yo puedo tener mil defectos, pero también tengo virtudes que la gente debe de considerar. Además de porque se tienen sentimientos. Hay que confiar en las personas, no decirles que son inútiles, que no lo van a conseguir, que es una tontería o miles de gilipolleces.
Otra cosa que me he dado cuenta es que la gente critica muy a la ligera. Si no sabes del tema, no te metas. Yo soy una persona que no le gusta meterse en la vida de los demás. Sin embargo he recibido críticas, opiniones que no me sirven para nada. Y si no me sirven para nada, no me las debo guardar ni me deben afectar. Y eso estoy haciendo últimamente. Claro que me tacharán de mala persona. Pero mejor mala persona que dejarse pisar. Porque a esta vida hemos venido a disfrutar, a ser felices. Porque si no disfrutas de la vida (en el buen sentido, sin meterte con nadie); ¿para qué vives, gilipollas? Sé que la frase es: si no fumas, ni bebes, ni follas; ¿para qué vives, gilipollas? Pero las 2 primeras son malas para la salud y la tercera... mejor no opino. Cada cual con su opinión.
Hacía tiempo que no escribía por aquí y me viene bien para desahogarme. Esto también es una crítica, pero no una crítica directa. Sino una reflexión de las mías. Porque yo pienso mucho. Ya me dijeron que pensar mucho es malo, pero no lo puedo evitar. Es verdad que si piensas mucho, no disfrutas de la vida. Lo reconozco. Pero poco a poco voy cambiando lo de no pensar mucho, lo de que no me afecten demasiado las críticas negativas, las verdades que duelen.
martes, 1 de agosto de 2017
miércoles, 29 de marzo de 2017
CMN (V)
Le cojo de la mano y le susurro:
-Ven conmigo
Àngel me mira confundido.
-¿No se supone que tienes que prepararte y calentar la voz?-me pregunta.
-Pero quiero que estés conmigo y salgas al escenario cuando te lo pida.
Él me mira sin entender nada, se encoge de hombros. Le cojo la cara y le doy un beso en los labios. Un beso que se alarga y que sólo se termina para coger aire y porque me llaman. Es Arnau el que me llama, disculpándose por habernos interrumpido.
-No pasa nada.
Arnau sale delante de mí al escenario. Ya oigo gritar al público.
-¡Y para inaugurar este campamento, os tenemos una sorpresa! ¿Queréis verla?-pregunta Arnau.
-¡SIIIII!-exclaman a voces.
-No os oigo. ¿QUERÉIS VERLA?-vuelve a preguntar Arnau.
Suena un sí mucho más fuerte que el de antes.
-¡CON TODOS VOSOTROS... MÓNICA NARANJO!
Salgo al escenario cantando directamente, a lo que enloquecen y empiezan a cantar conmigo. Otros simplemente se emocionan y empiezan a llorar. Mi primera canción es "Pantera en libertad". Al terminar la canción, me dirijo a ellos.
-Bienvenidos a este campamento tan especial. Cuando lo propuse, me dijeron que no porque era mucho lío. Además que yo sólo estoy acostumbrada a tratar con un adolescente, no con ¿50? ¿60? ¿Cuántos sois? Esperad, que tengo a alguien que os cuente-hago una señal a Àngel para que salga.-Cuéntame a la gente que está ahí abajo, ya que van a ser tus chicos.
-¡Oye bonita! Que también van a ser los tuyos-me contesta él.
Le miro de manera altiva, fulminante. Àngel empieza a preguntar los nombres de los presentes. Debe ser una formas nueva de contar. Y así se lo hago saber.
-¿Es una forma nueva de contar? ¿Por nombres?-a lo que la gente se empieza a reír.
-Si quieres, hazlo tú-me responde Àngel, siguiéndome el juego.
-Sólo te voy a decir una cosa...-me acerco mucho a él. Demasiado.
Él se queda a la espera de lo que tenga que decirle. Y entonces empiezo a cantar "Desátame". Los chicos vuelven a gritar, cantar y aplaudir. Están eufóricos. Y a mí eso me encanta. Estoy en mi salsa y me lo estoy pasando como una enana. Mi siguiente canción es "Usted". La enlazo con la siguiente, "Sobreviviré".
-Habrá que trabajar esos agudos durante estas 2 semanas para que no os hagáis daño en la garganta
Àngel está a punto de entrarse para dentro, cuando le cojo del brazo y lo llevo al centro del escenario conmigo.
-No tan deprisa. Tienes que cantar la última conmigo. ¿O no?-les pregunto a los jóvenes. Responden un sí a gritos, emocionados.
-No, no. A mí no me líes-me dice Àngel con una sonrisa.
-Tú verás lo que haces. Si no cantas... ¿Qué le podemos hacer chicos?-les pregunto a los presentes, mirando de reojo a Àngel con una mirada malvada.
-Ven conmigo
Àngel me mira confundido.
-¿No se supone que tienes que prepararte y calentar la voz?-me pregunta.
-Pero quiero que estés conmigo y salgas al escenario cuando te lo pida.
Él me mira sin entender nada, se encoge de hombros. Le cojo la cara y le doy un beso en los labios. Un beso que se alarga y que sólo se termina para coger aire y porque me llaman. Es Arnau el que me llama, disculpándose por habernos interrumpido.
-No pasa nada.
Arnau sale delante de mí al escenario. Ya oigo gritar al público.
-¡Y para inaugurar este campamento, os tenemos una sorpresa! ¿Queréis verla?-pregunta Arnau.
-¡SIIIII!-exclaman a voces.
-No os oigo. ¿QUERÉIS VERLA?-vuelve a preguntar Arnau.
Suena un sí mucho más fuerte que el de antes.
-¡CON TODOS VOSOTROS... MÓNICA NARANJO!
Salgo al escenario cantando directamente, a lo que enloquecen y empiezan a cantar conmigo. Otros simplemente se emocionan y empiezan a llorar. Mi primera canción es "Pantera en libertad". Al terminar la canción, me dirijo a ellos.
-Bienvenidos a este campamento tan especial. Cuando lo propuse, me dijeron que no porque era mucho lío. Además que yo sólo estoy acostumbrada a tratar con un adolescente, no con ¿50? ¿60? ¿Cuántos sois? Esperad, que tengo a alguien que os cuente-hago una señal a Àngel para que salga.-Cuéntame a la gente que está ahí abajo, ya que van a ser tus chicos.
-¡Oye bonita! Que también van a ser los tuyos-me contesta él.
Le miro de manera altiva, fulminante. Àngel empieza a preguntar los nombres de los presentes. Debe ser una formas nueva de contar. Y así se lo hago saber.
-¿Es una forma nueva de contar? ¿Por nombres?-a lo que la gente se empieza a reír.
-Si quieres, hazlo tú-me responde Àngel, siguiéndome el juego.
-Sólo te voy a decir una cosa...-me acerco mucho a él. Demasiado.
Él se queda a la espera de lo que tenga que decirle. Y entonces empiezo a cantar "Desátame". Los chicos vuelven a gritar, cantar y aplaudir. Están eufóricos. Y a mí eso me encanta. Estoy en mi salsa y me lo estoy pasando como una enana. Mi siguiente canción es "Usted". La enlazo con la siguiente, "Sobreviviré".
-Habrá que trabajar esos agudos durante estas 2 semanas para que no os hagáis daño en la garganta
Àngel está a punto de entrarse para dentro, cuando le cojo del brazo y lo llevo al centro del escenario conmigo.
-No tan deprisa. Tienes que cantar la última conmigo. ¿O no?-les pregunto a los jóvenes. Responden un sí a gritos, emocionados.
-No, no. A mí no me líes-me dice Àngel con una sonrisa.
-Tú verás lo que haces. Si no cantas... ¿Qué le podemos hacer chicos?-les pregunto a los presentes, mirando de reojo a Àngel con una mirada malvada.
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