viernes, 27 de diciembre de 2013

Titanic (versión Anna Simon y Dani Martínez)

-¿Me quieres?
-Te quiero porque eres bueno conmigo. Pongo al amor de testigo que te quiero y también te amo. Y tú, ¿me quieres?
-Te quiero, por ti yo siento un cariño desde que éramos niños yo te quiero y también te amo.
-Daniel Martínez Villadangos, eres lo más importante que me ha pasado de este viaje. Creía que iba a ser un viaje tan aburrido que no merecía la pena seguir en este barco.
-Anna Simon Marí, si tú saltas de este barco yo intentaré salvarte y si no puedo, saltaré contigo porque quiero estar contigo para el resto de la eternidad. Porque eres lo mejor que me ha pasado de toda mi vida. Tú le pones emoción a mis días, iluminas este viaje con tus ojos azules, me contagias de esa preciosa sonrisa tuya.
-Ay Dani, qué cosas me dices...
-Pero no te pongas roja, tonta.
-¿Qué dices? Yo no me pongo roja...-pero miento, me estoy ruborizando. Es el primer chico que me hace sentir bien, que me hace sonreír de verdad.
De repente se oye un disparo que viene de la parte de arriba. Miro hacia allí y veo a Lucho con una pistola apuntando hacia nosotros. Me miro para ver si la bala me ha alcanzado, pero no veo nada. Sin embargo Dani cae de rodillas apretándose el vientre. Se mira la mano que la tiene llena de sangre. Miro a Lucho con una mirada llena de odio y me arrodillo al lado de Dani y grito pidiendo socorro. Tiene que haber algún médico a bordo.
-¡Por favor que alguien nos ayude!-grito desesperadamente y llorando a la vez del dolor que me produce ver así al hombre del que me he enamorado.
Dani está tumbado en la cubierta del barco, casi no tiene fuerzas para mantenerse despierto. Intenta hablar, pero lo hace con la voz muy débil.
-Anna, si a mí me pasase algo...
-¡No! No digas eso, Dani. Te vas a salvar, no te puedes morir. No me puedes dejar sola, no me puedes dejar sola con él... Tienes que luchar para que vivamos nuestro cuento, para seguir con esto tan bonito que se ha formado en esa barandilla. ¡Maldito Lucho! ¡Maldita sea la hora que me comprometí con él!
-Escúchame Anna, tienes que seguir adelante. Tienes que ser feliz porque tú vivirás muchos años y harás feliz a mucha gente porque para eso eres Anna Simon Marí.
-No te duermas. Ya verás qué bien vamos a estar cuando lleguemos a América. ¿Es allí dónde vas, no?
-Y viviremos junto a la estatua de la libertad...-dice sonriendo.
-Eso y tendremos hijos: una pequeña Anna y un pequeño Daniel. Y nos casaremos. ¿Quieres casarte? Dani, ¿quieres casarte?
Dani ha cerrado sus ojos y no me contesta. Me abrazo a él y acerco mi oído a su pecho. No lo oigo. No sé si es porque no hay latido o porque estoy demasiado nerviosa y no lo oigo.
-¡Dani! ¡Dani!-intento hacerle una reanimación pulmonar.-¿No hay ningún médico? ¡Por favor! Ayuda por favor....-digo sin fuerzas de tanto gritar y de hacer el masaje cardíaco. Me tumbo encima de él agotada y me quedo dormida.

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