viernes, 27 de diciembre de 2013

Lo conseguimos (IX)

Volvemos sobre nuestros pasos intentando recordar por donde hemos venido y al fin llegamis a la escalera para subir a la casa. Ya nos vamos adaptando y encontramos el salón en el que están Graciana y Maritxu.
-¿Dónde estabais? ¿Y la otra chica?-nos pregunta Graciana nada más vernos aparecer.
-Esto...se ha ido...
-¿A dónde? Madre, vaya a buscarla y tráemela aquí. En cuanto a vosotras.... Espero que me estéis diciendo la verdad, sino...
-¿Por qué te íbamos a mentir?-le contesto.
-Acompáñame...-me sugiere con una voz suave, pero llena de incertidumbre y que me produce temor.
Subimos unas escaleras, recorremos un pasillo y al fondo del pasillo hay una puerta solitaria. Abre la puerta y se puede ver una habitación sin ventana, con una chimenea apagada, paredes grises y descascarilladas. Entramos y puedo fijarme en una de las paredes que no se veía desde la puerta. Tiene unas cadenas que salen de la pared. Graciana se pone al lado de las cadenas y con un gesto de cabeza, me invita a que vaya a donde está ella. Me estoy temiendo lo peor y me quedo inmóvil en el sitio donde estoy, en el umbral de la puerta. Graciana mueve las manos y me elevo como si fuese una hoja de papel y me agarra la cara con una de sus manos. Tiene las uñas larguísimas.
-¡Arrodíllate!-me ordena.
Hago lo que me ordena y me coge los brazos y me los coloca a la espalda. Oigo como las cadenas se mueve y me las ata sobre las muñecas.
-Te quedarás aquí esta noche para que aprendas lo que es bueno y si me has mentido sobre lo de Eva, será peor. Sólo te aviso por si no sabes con quien estás tratando.
No digo ni una palabra y Graciana sale por la puerta cerrando con llave, puedo oírla en la cerradura. La habitación está muy fría y empiezo a tiritar.
Graciana vuelve al salón donde se ha quedado Silvia esperando. Ni se ha sentado y se sobresalta un poco cuando vuelve a verla.
-Tranquila bonita, que a ti no te voy a hacer nada-le dice Graciana sonriendo.

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