Me siento dividida al escribir hoy post. Por una parte hablaría de la amistad verdadera (que quedan muy pocos amigos verdaderos) y por otra hablaría del euskera porque hoy es el día del euskera. Mira mejor voy a entremezclarlos un poco y lo que salga será.
Ainhoa había ido a un campamento de verano en Irún. Ella vivía en Bilbao, pero habían buscado la información por internet y habían encontrado un campamento hípico en verano. A ella le gustaban mucho los caballos y quería aprender a montar. Pero claro, en una ciudad no tenía la oportunidad. Fue con bastante gente de Vizcaya, de varios pueblos. Alguno había de Álava pero los menos. Pusieron un autobús desde Bilbao que pasaba por Vitoria y Donostia-San Sebastián para poder ir. También les podían llevar sus padres, pero eso era decisión de cada uno. Ainhoa, como sus padres no tenían coche, fue al punto de encuentro para coger el autobús que la trasladaría al campamento.
El autobús llegó a eso de las 2 de la tarde y junto al autobús, llegó otro procedente de Navarra. Niños iban llegando en coche y cuando ya no hubo a nadie más que recibir, los monitores se presentaron y les enseñaron las instalaciones. Se quedarían en cabañas que compartirían de 6 a 8 personas. Les avisaron que no se podían mezclar chicos con chicas en las cabañas y que si lo hacían, se atuviesen a las consecuencias. En cuanto dejaron las cosas en las cabañas eligiendo cama, fueron al comedor para comer. Ya era la hora de la comida. Ainhoa se sentó entre 2 chicas y empezaron a entablar conversación. Una monitora la escuchó hablando castellano y le dijo:
-¡Eh! Euskeraz mesedez (en euskera, por favor).
-Barkatu (perdona).
Era un campamento donde había todo tipo de actividades, pero la principal y la que más les gustaba era la hípica. Además era una manera de profundizar en el euskera porque era un campamento íntegramente en euskera. Se tenía que hablar en euskera.
Sus compañeras de habitación era de distintas partes: había 2 de Donostia, 1 de Pamplona, otra de Amurrio (Álava) y otra de Orduña (Vizcaya). Enseguida se puso a hablar con la de Orduña por la cercanía y por ser de la misma provincia. Pero se llevaba bien con todas. Eran 15 días estando allí. Estaban todo el día juntas y hablaban a todas horas. El último día les dio pena despedirse de todas, pero en especial ellas 2. Su madre la recogería y Ainhoa se iría en bus. Se dieron los teléfonos y prometieron mantenerse en contacto. La madre de Ane llegó antes de que saliese el autobús y Anihoa y Ane se despidieron con la mano. En cuanto subió al bus, cogió el móvil y vio un whatsapp.
-Que tengas buen viaje! Algún día podríamos quedar.
-Sí y volver a vernos. Y tal vez ir al año que viene a otro campamento, no?
-Yo creo que sí. Me ha gustado la experiencia.
-Y a mí! Ya has llegado a tu casa?
-No, aún estoy por el camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario