-¿Qué te ha dado? ¿Te han lavado el cerebro? Yo me piro de aquí...
-Ya no puedes. Como te descubras, a saber lo que te pueden hacer...
-Ellas no saben dónde vivo. ¡Y vosotras tampoco!-nos dice Eva señalándonos.
Vemos como Eva se aleja por el lado contrario hacia donde íbamos. Silvia y yo nos miramos en la oscuridad con la luz que despide el móvil. Nos resignamos a seguirla porque no vamos a conseguir nada y seguimos buscando el camino para encontrar al hijo de Graciana. Después de mucho andar y perdernos 2 veces más, damos con una reja cerrada. En su interior hay un hombre muy delgado, con barba, desgarbado y con la piel colgando.
-Eh... ¿tú eres... Luis Miguel...?-pregunto algo dudosa.
Silvia abre la reja y entro recelosa con la cacerola. Detrás mío Silvia. La miro y veo que ha dejado la reja abierta.
-Sí, soy yo. ¿Y vosotras?
-Silvia.
-Vanessa.
-Encantado.
-Sí... Tu madre nos mandado traerte esto-le digo levantando la cacerola.
Se la acerco, la coge y se sienta en el suelo. Abre la tapa y se pone a comer de una manera... que a mí, personalmente, me da asco. Se pone a comer con las manos. Me voy yendo hacia atrás de espaldas intentando no mirar. Cuando llego a la altura de Silvia, le pregunto:
-¿Nos vamos?
-Vale.
-Bueno, adiós.
-Adiós.
El hombre no nos responde, sigue comiendo sin prestarnos atención. La verdad es que está en los huesos y se moría de hambre. A saber desde cuándo no come. No sabemos cuánto llevará en este lugar encerrado. Al salir cerramos la reja y volvemos a los oscuros pasadizos para volver a la casa. No sabemos si Eva habrá encontrado la salida, pero el caso es que por aquí no está.
-¿Crees que habrá conseguido irse?-le pregunto a Silvia.
-Ni idea. Pero espero que ellas no la descubran o se la va a cargar. Pueden utilizar métodos de tortura para hacerla entrar en razón. Yo creo que es mejor no resistirse al poder de las brujas, a ser una de ellas.
-Ya, yo creo que hasta puede ser bueno ser bruja. Las brujas no son tan malas como las pintan. Tienen esa mala fama por culpa de los cuentos infantiles que siempre las ponen de malas.
-Bueno, volvamos cuanto antes que al final nos van a hacer algo a nosotras por tardar tanto.
-Pero, ¿por dónde hemos venido? Esto es un laberinto...
No hay comentarios:
Publicar un comentario