viernes, 6 de diciembre de 2013

Reconciliación de la pareja Móngel

-La canción del verano es algo alegre y he pasado una semana triste porque Mónica se divorció de mí públicamente-digo poniendo cara de pena.
-Si usted la echó del hogar...
-Me invitó a marcharme...-pone cara de pena y los ojos de lado.
Cojo un ramo que tenía preparado y me pongo de rodillas. Mónica viene.
-Quiero que vuelvas conmigo. ¿Me perdonas?
Y sin esperármelo me da un beso en los labios. Saboreo sus dulces labios durante el beso. Me levanto y voy al bolsillo de la chaqueta. Tengo 2 anillos que he comprado en un puesto viniendo para aquí. Son poca cosa, pero espero que sirvan.
-Y como sello de nuestro amor, te entrego el anillo de nuestra reconciliación.
Mónica me mira, me sonríe y mira el anillo. Es un anillo con luz de estos que se compran en los chinos y que les suele gustar a los niños. Chocamos los anillos y le pregunto:
-¿Quieres volver a sentarte a mi lado?
-Vale!-me dice con voz de niña pequeña.
-Marta, ¿te importa sentarte al lado de Carlos?
Marta me mira extrañada, como flipando un poco.
-¡Yo también quiero un anillo!-se queja como los niños pequeños cuando tienen envidia.
-Yo te regalo uno y con diamante-menos mal que está Carlos para calmarla.
Al final a regañadientes, se levanta y se sienta al lado de Carlos y Mónica a mi lado. Ya estoy feliz. Ha sido la peor semana de mi vida. Pero al menos la he recuperado y espero no perderla nunca más y esté conmigo siempre. Ahora tendremos que adoptar a Xuso ya que quiere estar con Mónica, pero en plan mamá. Yo me convertiré en su padre adoptivo. La miro de reojo a Mónica y la veo con otros ojos, está sonriendo y es feliz. Qué bien que todo se haya solucionado. No podía estar alejado de ella y mucho menos enfadado.

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