domingo, 8 de diciembre de 2013

Amor estudiantil (Ginny y Harry)

Mamá, ¿se puede venir Harry a casa por Navidad? Así pasa la Navidad con nosotros y no se queda sólo en el colegio. A mí me haría mucha ilusión que viniese.
Bueno por lo demás, decirte que estoy bien. Las clases me van genial y estoy aprobando todo como te prometí. Lo que es Ron... Bueno, lo intenta pero creo que no lo consigue. Pero está haciendo progresos como guardián en el equipo. A ver si un día papá y tú venís a vernos.
Te quiere,
Ginny Weasley

Voy a la lechucería y cojo a Errol, la lechuza de la familia. Le ato la nota en la pata y voy a la ventana. Me quedo mirando cómo se aleja en el horizonte y pienso en Harry, en lo que ha pasado esta mañana y sonrío con el recuerdo de ese beso. Estoy segura que mamá le dejará venir a casa por Navidad, pero si no va yo me quedo aquí con él. Debe estar interesante quedarse en el cole por Navidad. Pero lo que me importa es la compañía. Queda muy poco para las vacaciones navideñas y estamos en plenos exámenes finales. Vuelvo a la sala común para hacer el trabajo de Pociones que nos ha mandado Snape para dentro de 2 días. Voy a mi habitación y cojo los pergaminos donde he empezado a escribir y salgo de nuevo. Me dirijo a la biblioteca a buscar información. Dejo las cosas en una mesa y voy a las estanterías a buscar los libros. Al pasar por una mesa veo a Harry con mi hermano y con Hermione. Le sonrío al pasar y jugueteo con un mechón de pelo. Harry se levanta y va donde mí y me da un apasionado beso contra la estantería de libros de Encantamientos.
-Te he echado de menos-me dice con voz entrecortada.
-Estaba mandándole una carta a mi madre. Quiero que vengas a casa por Navidad. ¿Tú quieres?
-No me importa el lugar mientras esté contigo.
-Eso mismo pienso yo. Si mis padres no quieren, me quedaré aquí contigo. Lo que importa es la compañía-y le doy otro beso.
Empieza a bajar a mi cuello besándome y haciéndome disfrutar. Pero viene la bibliotecaria a interrumpirnos.
-Por favor, este no es el lugar.
Nos separamos y Harry vuelve a su mesa y yo sigo buscando los libros de Pociones. Pero ya no veo, no estoy atenta a donde miro. Sólo pienso en esos besos, en ese principio en el cuello que podría haber llegado a más si no hubiese sido por la bibliotecaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario