miércoles, 25 de diciembre de 2013

El mejor regalo eres tú

-¡Enhorabuena señora! Ha tenido usted un precioso niño.
El médico se lo da a la enfermera que me lo muestra y me lo pone encima de mi regazo, entre mis brazos. Es una cosita tan pequeñita que no me atrevía a cogerlo por si no podía hacerme cargo, por si no lo cogía bien. Mi marido está a mi lado sonriendo y mirando a nuestro hijo embelesado.
-Mira cariño, ya tenemos a nuestro pequeño Daniel con nosotros.
-¡Y en vaya día ha ido a nacer! Este niño va a ser grande, te lo aseguro yo.
-Hombre, para mí será lo más importante de mi vida. Junto a ti ya formáis parte de mi vida, de mi familia.
Miro a mi hijo y sonrío. Sonrío al mirarle y verle con su preciosa carita y de repente se me cae una lágrima que me recorre la mejilla. Pero no intento ocultarla. Es la satisfacción de tener a mi primer hijo y de tener a mi marido junto a mí. La vida me sonríe y no quiero que esto acabe nunca. Este momento debería ser eterno. Muchos dirán que es mucho sufrimiento el embarazo y el parto, pero no sabéis cuánta es la satisfacción de ver a la personita que ha estado dentro de tu ser y es parte de ti. Ver su carita, oír su llanto, ver cómo lucha en esta vida. La enfermera se lo lleva y me dice que lo lleva a la incubadora, que cuando esté en la habitación me lo sube. Al rato viene un celador a empujar la camilla a subirme a la que será mi habitación. Mi marido va a mi lado que me tiene cogida de la mano. Me deja junto a la ventana de una espaciosa habitación y se marcha.
-Estoy hay que celebrarlo, mi amor.
-Pero más tarde, ¿sí? Estoy cansada...
-Claro, mi vida, cuando quieras.
Le sonrío y me devuelve la sonrisa. A él le hace tanta ilusión como a mí. Además quería un niño, era la ilusión de su vida y ya lo tiene. Ahora toca disfrutar de él y cuando volvamos a casa, le enseñaremos su casa, su habitación, su cuna, todos los juguetes que le hemos ido comprando y han ido regalando familiares y amigos. Porque ahora forma parte de esta familia que ya cuenta con un miembro más. Ahora aún es muy pequeño, pero irá creciendo y será feliz en este pueblo de León que le ha visto nacer. Me vuelven a traer al niño y lo depositan en mis brazos. Lo miro, está dormidito.
-Bienvenido a la familia, Daniel Martínez Villadangos. Ahora eres uno de los nuestros y te vamos a querer mucho. Y ya verás cuando veas tu habitación, te va a encantar. Eres el regalo de Navidad que me ha concedido la naturaleza y nunca estaré lo demasiado agradecida por tenerte conmigo este 25 de diciembre. Gracias por llegar, mi niño. Te quiero.

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