domingo, 29 de diciembre de 2013

No lo olvides nunca:sonríe

Mi ángel no se despidió
la noche que me abandonó,
dejó vacío su lugar
y así descubrí la soledad.
Quizás ya se cansó de mi
no se lo reprocho.
Y sin embargo a de volver,
velar por mi es su deber.
Oh ángel cuídame
sálvame
y después no me dejes nunca más.

Mi ángel de la guarda está
volando por el más allá.
con nuevas ordenes tal ves.
Y yo siento pánico sin él.
Ayer mi ángel regresó,
con las alas sucias,
durmió dos días de un tirón
al lado de mi corazón.

Oh ángel cuídame
sálvame
y después no me dejes nunca más.



Miró al cielo mientras sonaba la canción en busca de una respuesta, de una ayuda a su situación. Su vida no era fácil y se sentía sola. Suspiró una vez más y cerró sus ojos para empaparse de cada nota, de cada acorde, de su voz. Se sentía identificada con la letra porque estaba sola, no confiaba en nadie de su alrededor. Abrió un momento los ojos y fue a tumbarse a la hierba para descansar. Cerró de nuevo los ojos y soñó que era feliz con la gente, que empezaba su vida en otro lugar, en otro país, donde nadie la conociese. Y de repente, en su sueño, apareció una mujer rubia, de rostro angelical. Descendía del cielo como un ser mágico. Se posó a su lado y le acarició la mejilla. A la mujer se le dibujó una sonrisa mientras se acercaba a ella. Al estar muy cerca de ella abrió los brazos y le dio un abrazo. Fue muy rápido, ni siquiera le dio tiempo a reaccionar. Pero unas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos. Era la primera vez que se sentía querida. El ángel se apartó de ella y la miró con sus ojos azules. Le pasó el pulgar para limpiarle las lágrimas y posó sus labios en su mejilla. Con sus dedos dibujó una sonrisa en el rostro de la chica, la obligó a sonreír aunque sólo fuese por un momento.
-Y ahora vive y sé feliz.
En ese momento la chica se despertó. Tenía el rostro empañado en lágrimas, pero también le había aparecido una sonrisa. Miró de nuevo al cielo y dijo un gracias sin palabras. Se dio un beso en la mano y lo lanzó al cielo. Sabía que ese era el primer paso para cambiar y que no estaba sola. Había un ángel de la guarda que la protegía y que quería que fuese feliz.

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