lunes, 20 de enero de 2014

Una quedada especial (IV)

Ven las diferentes colmenas y minaretes. Entran por la puerta y pueden ver un patio de piedra con esculturas a los lados de un camino de piedrecitas y cubierto de hierba. Van viendo cada rincón de ese castillo y al terminar, pasan por el museo. Salen sabiendo un poco más del pueblo de su ídola. A continuación van a un bosque lleno de pinos. En él se respira bastante tranquilidad. El sol está en lo más alto del cielo. El paisaje es hermoso. Roko se sienta en la hierba y cierra los ojos aspirando el aire puro que el monte proporciona. Las chicas la imitan, no muy convencidas de ello. Roko abre los ojos.
-Ya veréis qué paz os da esto...-y vuelve a cerrar los ojos.
Las 3 chicas cierran los ojos y se dejan llevar por la tranquilidad del lugar. El sol da de pleno en el lugar donde han elegido y los rayos del sol hace que sea más placentero el momento.
Después de un rato, Roko abre los ojos y llama a sus acompañantes.
-Chicas, si queréis podemos ir ya a casa.
-Pero, ¿nos vamos a quedar en tu casa?-pregunta Silvia.
-Sí, ¿por qué no?
-No me lo creo...-Silvia.
-Ni yo...-Noelia.
Roko, Silvia, Noelia y Vanessa se levantan y caminan hasta el pueblo dejando atrás el monte y la naturaleza. Vuelven a entrar al pueblo y caminan por las calles hasta que llegan a una calle de la que Roko está muy segura, pues es la suya. Las guía hasta una casa de ladrillo, con puerta de hierro pintada de verde, ventanas grandes con postigos de madera. Saca un llavero con llaves del bolso y mete una llave en la cerradura. Entra en la casa y les hace una señal para que la sigan. Se habían quedado en la puerta, tímidas. La verdad es que no saben que hacer, es como un sueño hecho realidad.
-Ahora os presento a mi familia-les dice Roko con una sonrisa.

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