sábado, 4 de enero de 2014

El intento de huida de Marco

Lala viene a buscarme para ir a por mi hermano Lucas. Hoy es el gran día de la huida. No me gusta este sitio. Además el asistente social no me inspira ninguna confianza, se cree que soy un niño pequeño y me trata como tal. Si me vuelve a decir algo, le contestaré. No me pienso quedar callado.
Ya hemos llegado a la habitación de Lucas. Entramos y Lala localiza a Lucas. Voy directo donde él y le llamo. Le digo que nos vamos a casa, a buscar a mamá. Él me ha dicho que Carlos le ha prometido que mamá va a venir a buscarnos. Yo no me lo creo. No va a ser tan fácil encontrarnos con ella.
-       Lucas, ¿en quién confías? ¿En Carlos o en tu hermano mayor?-le pregunto.
-       Carlos no es tan mal tío como tú te crees.
Pero al final se levanta de la cama. Le doy las zapatillas y Lala el abrigo. Fuera hace frío como para ir en pijama. Espero que no lleguemos tarde y podamos salir. Lala nos mete prisa porque sino no tendremos oportunidad de escapar.
Primero atravesamos el pasillo oscuro (consigo que Lucas lo cruce contándole una historia para que su imaginación haga el resto), después bajar desde la ventana por una cuerda hasta el suelo.
Lala mira en la garita del conserje y nos dice que no están los cubos, los habrá sacado ya. Se escuchan ladridos y la puerta principal se abre y aparece el vigilante de seguridad. Nos da el alto cuando estamos en la verja. Lala ha intentado abrir la verja pero está cerrada con llave. Ya no hay nada que hacer.
El vigilante nos obliga a caminar delante de él y a entrar dentro. Nos lleva al despacho del asistente social.
 

Oigo tocar la puerta del despacho y le hago pasar a quien llama. Es Antonio con Marco, Lucas y Lala. Se han intentado escapar. Le digo a Marco que entre al despacho y se siente, mandando a Lucas y Lala esperar fuera. Voy a hablar con ellos individualmente. Así no se pueden proteger mutuamente. Con esto, me hablarán cara a cara, sin tapujos y sin coacción.
-       Marco, Marco, Marco. ¿Por qué has hecho esto? ¿Es que no querías ver a tu madre o qué pasa?
-       Mire, yo no soy mi hermano pequeño. Tengo 10 años. No voy a creer tus mentiras como él.
-       A tu hermano le he dicho la verdad como te la estoy diciendo a ti ahora.
-       ¿Qué mi madre va a venir mañana a buscarnos?
-       Exactamente.
-       No me tome por imbécil.
-       Cuidadito el lenguaje, ¿eh? Mira, eres tan listo sabrás leer, ¿no?   -Marco asiente con la cabeza.- ¿Qué pone aquí? ¿Qué nombre pone aquí?
-       Ana Rodríguez Sabin.
-       Ana Rodríguez Sabin. Es el nombre de tu madre. Esto es un contrato de trabajo. La localizamos esta tarde con los datos que nos dieron en el hospital. Está trabajando en una casa, está allí de interna cuidando a unos niños. Fue a casa de una amiga cuando salió del hospital, después le salió este trabajo y se marchó.
-       ¿Has hablado con ella?
-       Claro que he hablado con ella. Tu madre está bien, Marco. En cuanto le he contado lo que habéis hecho… lo ha dejado todo y se viene a buscaros. Mañana por la tarde está aquí.
¿Qué se habrá creído este niñato? Encima que velo por su seguridad, me lo agradece así. Los niños de hoy en día son unos maleducados. Estoy a punto de decirle que se puede ir para hacer pasar a su hermano Lucas pero me detiene.


Carlos deja de hablar de una vez. ¡Por fin!, es un pesado. Me cuenta trolas sobre mi madre. Yo sé que no está en la ciudad, nos lo dijo la mujer argentina cuando Lala y yo fuimos a su casa.
-       No me lo creo. ¿Y quieres saber por qué me he intentado escapar? Me quería escapar de ti, no verte la cara y buscar a mi madre. No me creo tus sucias mentiras.
-       Marco, no me hables así.
-       ¿Por qué? ¿Por qué tú lo digas? No te pienso hacer caso.
-       Tal vez me hagas caso cuando te diga que os voy a separar a tu hermano y a ti. Él se irá con vuestra madre y tú te quedarás aquí. Harás trabajos sociales aquí, estarás castigado sin salir al patio. ¿Quieres eso?
-       Me da igual.
-       Conque te da igual, ¿eh? Ya veremos cuando llegue mañana y veas a tu hermano irse de aquí y tú no vayas con ellos. Puedes salir y dile a Lucas que pase.
Me levanto de la silla y le miro con una mirada llena de odio. Odio a Carlos, se cree con derecho a mandar en mi vida y él no es nadie para hacer eso. Ni conmigo ni con mi hermano. Mi hermano, al ser pequeño, le cree. Lucas cualquier cosa que le digan de mamá se la cree y se va con el primer desconocido que le diga que la ha visto, la conoce o ha hablado con ella. Pero yo no. Yo ya sé más de la vida que él. Ya veremos si es verdad lo que dice este tal Carlos y mañana viene mamá. No le creo y no le voy a dar el gusto de que me vea culpable. Porque llorar no voy a llorar.


Veo a Marco salir de mi despacho. Sólo pasa apenas un momento antes de que entre ucas. Me ha desafiado. Ya veremos quién gana aquí. Aquí soy el adulto, quién manda en estos niños, quién decide en sus vidas. ¿Qué se creen para cuestionar mi autoridad? Lucas entra con la cabeza agachada. Por lo que veo en su actitud es que teme una regañina, una bronca. Pero nada más lejos que eso. Lucas no ha tenido la culpa de lo que su hermano Marco y Lala han hecho. Él sólo quiere a su hermano y haría lo que sea con él y por él.
-       Lucas, pasa y siéntate por favor-le digo con amabilidad.
Lucas obedece pero sin decir nada al respecto.
-       ¿Qué ha pasado esta noche? ¿Por qué has hecho esto? ¿Tu hermano te lo ha pedido?
Nada, sólo silencio como respuesta es lo que obtengo del niño.
-       Tranquilo Lucas, no te voy a hacer nada. Puedes confiar en mí. Mañana verás a tu madre. Pero si me dices porque lo has hecho.
-       Marco me dijo que nos fuéramos para buscar a mamá. Yo sólo le seguí, no he hecho nada.
-       Tranquilo Lucas. Ya sé que tú no tienes la culpa. Y como recompensa a que me lo has contado, mañana por la tarde vendrá tu mamá a verte. ¿Te parece bien?
-       Sí- me dice mirándome a los ojos con una sonrisa.
-       Ya puedes volver a la cama y dile a Lala que pase, por favor.
-       Adiós.
-       Adiós Lucas.
Este crío es increíble. Cambia de actitud tan pronto como quien cambia cromos. Pero aún es pequeño y tiene la inocencia de los niños. No como su hermano mayor que se está convirtiendo en un chulito con actitud a desafiar a quien se le ponga en su camino.
 
 
Veo salir a mi hermano de su despacho.
-       Lucas, ¿qué te ha dicho?
-       Que mañana va a venir mamá. ¿Ves como es verdad lo que decía Carlos? Es buen tío, Marco.
-       No te fíes de él, Lucas. Nos quiere separar. Para él somos unos niños solos y sin madre.
-       No nos va a separar y ya no quiero hablar más contigo.
Lucas se va dejándome en la puerta del despacho solo y con más enfado aún que antes. Ya ha entrado Lala al despacho y ahora no tengo a nadie con quien hablar, con quien desahogarme. De modo que le doy un puñetazo a la puerta. Salgo corriendo del lugar para que no me pillen. De repente, choco con alguien que me coge. Es un monitor.
-       ¡Suéltame!
Pero el monitor me agarra más fuerte, cogiéndome en volandas. Creo que ha visto lo que he hecho porque me lleva de nuevo ante Carlos. Llama a la puerta del despacho.
 
Marco y Carlos de la serie Marco (Antena 3)

No hay comentarios:

Publicar un comentario