jueves, 9 de enero de 2014

Lo conseguimos (X)

Eva vuelve a la casa con un puñado de niños como si estuviesen zombies o drogrados. Los deja en la cocina y cierra la puerta. Va al salón y se encuentra a su madre con Silvia hablando muy compenetradas. Le entran celos y los intenta ocultar delante de su madre.
-Ama, ya tengo al sacrificio. Está en la cocina.
-Enseguida voy. ¿Te quedas con ella?
-Claro, ve tranquila.
Graciana sonríe a las chicas y sale del salón. Eva se queda con Silvia y la sonríe, pero no es una sonrisa de complicidad. Es una sonrisa de "¿quién te crees que eres?". Silvia sonríe nerviosa y le aparta la mirada.
-¿Quién te crees tú para hablarle con esas confianzas a mi madre? Ella es mía, tú sólo eres una invitada.
-Yo no estaba de ninguna forma con ella, sólo estábamos hablando... Normal...
-Ya... normal... Conmigo no te pases de lista, ¿eh niñata? Y ya me puedes ir diciendo qué ha pasado aquí. ¿Dónde están tus amiguitas?
-A Vane la ha mandado subir arriba y Eva... no sé dónde está...
-¿Y mi amama? ¿Dónde está?
-¿Eh? ¿Perdona?
-Si vas a vivir aquí, más te vale aprender euskera... O no nos entenderás.
Graciana vuelve al salón y nos mira intentando descubrir qué ha pasado en su ausencia.
-Ama! Maite zaitut! (¡Mamá! ¡Te quiero!)-le dice Eva yendo a donde su madre y le da un abrazo. Mira a Silvia con una sonrisa de triunfo.
-¿A qué viene esta muestra de cariño?-le pregunta a su hija sorprendida.-Y habla en castellano, tenemos una invitada que no entiende, por favor.
-¿Y yo qué quieres que le haga? Hemen euskeraz hitz egiten da (Aquí se habla euskera).
-Por favor hija, sé educada y habla para que te entiendan todos. ¿Ha pasado algo aquí que tenga que saber?
-No, nada ama. No te preocupes. ¿A qué no, Silvia?
Eva mira a Silvia con cara de "si le cuentas algo, ya verás". Silvia niega con la cabeza, asustada.
-No, nada.
-Vale, confío en vosotras. Porque nunca me mentiríais, ¿verdad?
Eva y Silvia niegan los cabeza y sonríen. La sonrisa de Eva es más sincera que la de Silvia.
-Voy a ver mi prisionera, ahora vuelvo. El sacrificio está en el horno, pronto estará. Eva, échale un ojo. Silvia, acompáñame que te voy a enseñar tu habitación.

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