¿Y si hubiera acabado diferente? Con el paso del tiempo, echo la mirada atrás y ahí veía amor y me gustaba Amelia para mi hermano. No tuvo otra novia hasta 2 años después que salimos del colegio. Viendo ahora las ruinas donde estaba el internado recuerdo todo lo que viví allí dentro. Al principio estaba asustada, todo era nuevo para mí, no conocía a nadie y no estaba con mis padres. Por suerte tenía a Marcos que cuidaba de mí. Pronto conocí a Evelyn que se convirtió como una amiga para mí. Era y es mi mejor amiga. A pesar de todo el tiempo que ha pasado, seguimos en contacto y recordamos los momentos, las travesuras que hicimos de pequeñas, su primer novio y el primer beso con Lucas. Lucas, ese niño que me parecía tan raro... A Evelyn le parecía guapo y se lo sigue pareciendo. De hecho Evelyn va a tener un hijo de Lucas.
Sigo paseando en lo que otro tiempo era el bosque que nos estaba prohibido acceder a él. En este lugar conocí a mi amigo el gnomo, que más tarde supe que se llamaba Pablo. Y os preguntaréis dónde están los demás. Pues sólo sé que Martín se casó con Rebeca y tuvieron una hija. Y ahora van a ser abuelos. Javier Holgado volvió a Bilbao con su madre (le fue a buscar). De la que no sé nada es de Amelia. Fue una profe genial, la quería mucho. Nos dijeron que se fue a otro cole deprisa y no le dio tiempo a despedirse de nosotros. Yo me quería haber despedido de ella por todo lo que nos enseñó y el cariño con el nos trató durante todos los años en los que fue nuestra profe.
Me acerco al cementerio a visitar la tumba de Pablo y me quedo un rato frente a la tumba del que fue mi amigo. Me gustaría decirle tantas cosas... Sin embargo no se me ocurre en este momento. Con lo que soy yo que estoy todo el día dándole vueltas a las ideas que tengo en la cabeza. De hecho se ha convertido en mi profesión. Estoy empezando y aún soy muy joven. Pero sé que sin Amelia no hubiera conseguido nada de esto. Ella nos animaba a hacer lo que nos gustase, lo que éramos capaces de hacer y sino persistir una y otra vez hasta que saliese. Porque si quieres algo, tienes que esforzarte.
Sigo andando por este cementerio en el que están enterrados tantos compañeros, amigos. De pronto me detengo en una tumba. El nombre me resulta muy familiar. No me lo puedo creer, nos mintieron. En la lápida aparece el nombre de Amelia Ugarte Roldán. No se fue a otro colegio. Se murió y nos lo ocultaron. A los niños nos lo ocultaban todo. Saco mi libreta de apuntes y un bolígrafo.
Amelia...
No sé muy bien por dónde empezar y sé que ahora no lo podrás leer. Perdona por no haber venido antes, pero no sabía nada. La vida ha seguido su curso, pero tú deberías haber seguido. Y tal vez con mi hermano, hacíais buena pareja.
Me estoy convirtiendo en una escritora y en parte te lo debo a ti. Gracias por estar ahí cuando me enseñaste a leer, a escribir. Me guiaste en las primeras historias que creé. Sin tu ayuda no hubiera podido. Estuviste ahí para corregir errores, cambiar estructuras.
A nivel personal, también. Me llevé broncas y castigos de ti, pero ahora entiendo que lo hacías por mi bien, para que no fuese mala. Fuiste siempre un ejemplo a seguir para mí. Eras como mi mamá dentro del internado. Me dabas cariño, me cuidabas sin pedirme nada a cambio. Muchas de las sonrisas me las provocaste tú.
Sé que no es ni la mitad de lo que me diste, pero es lo único que se me ocurre ahora mismo para despedirme de ti. Perdona la tardanza pero me he enterado de casualidad, no sabía nada de esto. Si lo hubiese sabido antes, hubiera venido. O no. No lo sé.
Te quiero
Paula
Desprendo la hoja de la libreta y la doblo por la mitad. Remuevo un poco la tierra y entierro el trozo de papel. Después vuelvo a echar tierra por encima ocultándolo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario