miércoles, 25 de marzo de 2015

Donde esté su corazón

Llega una urgencia, un accidente de tráfico. Me acerco rápidamente y descubro que es ella. A pesar de estar entubada, reconocería esa melena rubia a kilómetros. La abrazo, aunque no pueda verme. Rápidamente la llevan al box donde no me dejan entrar. "Tienes un vínculo muy estrecho con ella" me han dicho antes de entrar y cerrarme las puertas en las narices. Y aquí estoy en la puerta, llorando viendo cómo la intentan salvar. Esto no puede estar pasando. ¿Por qué? ¿Por qué a ella? No ha hecho nada malo. Es la mejor chica que he conocido en mi vida. Yo a lo mejor merezco el sufrimiento, pero ella no. Ella no sabía nada de mi situación. Miro al cielo buscando ayuda, a pesar de no creer. Pero en casos desesperados, se toman medidas desesperadas. Todos lo hacemos. No voy a ser ni la primera ni la última que lo haga.
Las puertas se vuelven a abrir y salen Vilches y Cruz. Me acerco desesperada ante ellos para saber el diagnostico, cómo está, algo. Vilches me mira compasivo.
-Hemos hecho todo lo que hemos podido, pero...
-¿Ha muerto?-les pregunto aún llorando.
-No, ha entrado en coma-me responde Cruz.
Me derrumbo y Cruz me abraza. ¿Qué le ha podido pasar? Ayer mismo estuve con ella y estaba bien.
-¿Puedo verla?
-Antes tranquilízate, Macarena-me responde Vilches.
-¡Rodolfo!-le recrimina Cruz. Ella sí que me entiende.
-¿Qué? ¡Le va a dar algo como entre así y la vea en ese estado!-se justifica Vilches.
-Primero vamos a hablar con Carlos, ¿vale?-me dice Cruz maternalmente.
Asiento y me dejo llevar apenas sin fuerzas. Ella me guía por el pasillo, yo apenas me fijo por donde voy. Tengo los ojos encharcados en lágrimas. No creía que fuese para tanto su enfermedad. La iba controlando y yo la estaba ayudando. Pero esta mañana no ha querido que quedemos para venir juntas. Seguro que tenía meditado algo y me lo ha querido ocultar. Llegamos a la puerta del ascensor y recuerdo nuestros encuentros fortuitos. Vuelvo a abrazar a Cruz llorando y me acaricia el pelo dándome todo su apoyo. Cuando llega el ascensor, nos montamos y subimos a la planta de psiquiatría. Su planta, donde ella trabaja. Es increíble que siendo psiquiatra, ella tenga una enfermedad mental. Al llegar a la puerta del despacho de Carlos, Cruz llama y abre la puerta en cuanto Carlos le da el visto bueno para pasar. Se levanta al verme tan mal y enseguida pregunta que qué me pasa.
-Vero ha entrado en coma...-le explica Cruz.
Dejo de escuchar y miro al frente sin ver nada. Dejo la mirada perdida a través de la ventana. Creo que me están hablando, pero no escucho nada. Siento un golpecito en el brazo, pero no reacciono. Mi cuerpo no quiere reaccionar, mi mente está con Vero pasando aquellos momentos felices que hemos pasado y mi alma se ha quedado en ese pasillo, al pie de esa puerta viendo a la rubia. ¿Por qué hablo en pasado? Vero no ha muerto ni va a morir. No puede morir. Va a superar su enfermedad y yo la seguiré ayudando. No me puedo creer que haya recaído de esta manera.

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