El sábado 15 de febrero (relativamente hace poco, sólo han pasado 2 días) fui al teatro a ver la obra "El diario de Adán y Eva" protagonizada por Ana Milán y Fernando Guillén Cuervo. Ya había cola para entrar y es que llegué a las 19:50 y la obra empezaba a las 20. Siempre es supuestamente porque casi nunca empieza a la hora. De hecho esta obra empezó a las 20:05 según el reloj que había en el escenario. Bueno al menos sólo fueron 5 minutos de retraso. Yo tenía entrada para el anfiteatro, así que tuve que subir al primer piso. Decir que en el teatro había wifi, pero ni me conecté por los nervios que tenía. Y tampoco me iba a poner con el móvil en vez de ver la obra. ¿Para qué iba yo? ¿Para ver la obra de teatro o para twittearlo? Cuando iba a empezar la obra sonó la voz de Ana diciendo que apagásemos los móviles y las alarmas, que no se podían hacer fotos y que los autógrafos después de la entrevista. Nos incluían en la obra al público como si hubiésemos ido al estudio de radio. Cuando empecé a escuchar su voz, ya me empecé a emocionar y ni os cuento cuando la vi aparecer en el escenario. La aplaudí con todas mis ganas. Porque la primera parte era una novela radiofónica y presentaron a los interpretes: Felipe y Catalina y la gente empezó a aplaudir. Pero se notó que a Ana la aplaudimos más. Iba con un vestido largo negro y con el pelo suelto. Relataban la vida de Adán y Eva desde que se creó el mundo. Y la segunda parte era una entrevista que le hacía Manuela, la hija de Catalina, a Felipe en la radio 40 años después del último programa.
Hubo momentos para todo: risas, llanto, estar llorando y de repente soltar una carcajada. Pero sobre todo en mí primó la emoción que sentía de estar viendo a Ana actuar en directo, tenerla tan cerca, verla en persona. La obra acabó a las 21:42 y sé los minutos exactos porque miré el reloj cuando estaba bajando las escaleras para salir del teatro. La salida o entrada de actores (cómo queráis llamarla) estaba al lado de la puerta principal por donde entra y sale el público y estuve esperando en la calle con un frío que hacía... Los ojos se me iban encharcando de lágrimas y estaba buscando las palabras qué decirle porque con los nervios no tenía ni idea qué decirle. A eso de las 22:15 nos dice una señora que ha salido, que pierde un vuelo. Me acerqué a donde iba la gente y Ana estaba en un coche (salió directamente), bajó la ventanilla y dijo que perdía un vuelo.
Pero de toda experiencia me quedo con haberla visto actuar en directo, haberla visto y conocido aunque no me haya podido hacer foto con ella ni haber podido abrazarla.
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